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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Jueves con el pie cambiado




Esta semana San nos hace una genial propuesta, escribir un relato con el pie cambiado y para cambiarnos el pie nos impone comenzar el relato con la frase que en el mío aparece en rojo.

Otros relatos bajo la misma premisa se pueden leer desde este enlace.

Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes, lo cual resultó desconcertante. Especialmente para Nacho. Para él el orden lo es todo. 
El pobre sigue arreando a las cigüeñas del campanario para que migren. Les recuerda que llegará el invierno y que deben viajar a tierras más cálidas sin entender que sigan ahí, tan panchas. Nacho es menos consciente del cambio climático que las propias cigüeñas.
Para él todo es un sindiós y cuando lo dice le imagino como Saza en amanece que no es poco, vestido de guardia civil y disparando al sol que sale por poniente.
Pobre Nacho, siendo un chico tan ordenado se está convirtiendo en un inadaptado. Y no porque él no haya aprendido bien lo que nos han enseñado, sino justamente por lo contrario, porque el to ha aprehendido. Con uñas y dientes.
Los demás hemos aprendido a relativizarlo todo y cuando digo todo digo todo. Es decir, todo.
¿Quién cree en la coherencia? ¿Quién cree en la lógica? ¿Quién cree en una verdad única?
Nacho. Nadie más. 
Nos hemos hecho tan cínicos que aceptamos todo. Como en el chiste, creemos que dos más dos suman lo que decida que sume quien manda. Solo hay una persona que dirá cuatro.
¿Adivináis quien?
Nacho. Claro.
Hablando como estoy de él creo que merece ser premiado. Dénle un premio Nobel, varios Óscar, un montón de Grammies o, algo que realmente le emocionaría, una medalla de oro olímpica en patinaje artístico, aunque cada vez que se calza los patines se pega una bofetada espectacular. Bueno, ¿Eso importa?
A Nacho sí.

Ahí se va, a su paso, cambiado, diríamos los demás, pero porque es el único que mantiene el ritmo de siempre.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un jueves en el paraíso







Este jueves Vivian nos propone hablar del paraíso aquí. Y aprovecho para hablar de alguien a quien conocí y me impresionó hace unos meses, ahí mando mi relato:


Aún vive allí, en el paraíso.
Tuve ocasión de conocerle en primavera, cuando llegué allí, adonde, al fin, transcurren todos sus días.
Conoció el paraíso en su infancia, en esas vacaciones en el pueblo donde su madre fue la niña que en la ciudad se convirtió, primero en princesa, más tarde en reina.
Allí sus pasos le fueron llevando por campos, peñascos, riachuelos. Sus pasos fueron cada vez más firmes y fue llegando cada vez más lejos, pero nunca llegaba al final de aquella tierra eterna, la de sus ancestros y en la que veía su futuro.

Su futuro se desarrolló lejos, en la ciudad, con infinidad de viajes, nuevos conocimientos y nuevas experiencias. Mujer, hijos, éxito profesional, un creciente bagaje de conocimientos y, cada vez que podía, afrontaba ese viaje que le llevaría no muchos kilómetros muy lejos por carreteras casi imposibles. Y cada viaje lo afrontaba con esa cara que cuantos le conocían interpretaban bien y le decían:
- Qué, se va al paraíso, ¿verdad?
Y no hacía falta que respondiera, su cara lo reflejaba.


Entretanto el paraíso se despoblaba, fueron tiempos en que las comodidades del infierno ciudadano se llevaron a muchos de pobladores del paraíso. 
Los hijos se fueron marchando de su casa, los viajes menguaron y el éxito profesional se tornó en jubilación. Entonces fue cuando hizo aquella pregunta trascendente a su mujer:
- ¿Nos vamos, para siempre, al paraíso?
Arreglaron su hogar, ese que fue de su madre, la niña del paraíso que luego fue princesa, como atestigua ese cuadro que preside el salón y allí vivieron una vida de felicidad, con las frecuentes visitas de esos hijos a los que la obligación ata al infierno y la devoción al paraíso.

Ahora, me contó, es feliz, aunque en su mirada aparece un algo de tristeza. Confiesa que perdió a su compañera. Y no lo dice, pero se ve que su edad tal vez impida que continúe viviendo en el paraíso durante mucho tiempo.
Pero entonces él pide otra cerveza y entona una canción árabe que llama a esa lluvia que tanta falta hace.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cierre de la semana de la posverdad.






Terminado este jueves sabemos más sobre eso que llaman posverdad o post-verdad. Hemos leído relatos que ejemplifican sobre ella, reflexiones y explicaciones sobre la manera en que se forjan esas posverdades.
He disfrutado leyendo a todos y os animo a participar la próxima semana, escribiendo en relación a lo que nos pide Yessy en su Manifestkan.
Para cerrar, buscaba palabras y esta tarde he encontrado unas mejores que las que pudiera escribir. En la presentación del segundo libro de relatos de Claribel Aránega, la autora ha pedido que leamos lo que sea, en cuanto al leer pensamos, cosa que no hacemos mirando pantallas, advirtiendo del peligro del pensamiento único.
Pues eso, compañeros, a leer. Y a escribir, que es incluso un ejercicio mejor.
Mantengamos viva la llama de la razón. 
Seamos críticos y, en consecuencia, libres.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Este jueves un relato: posverdad


Posverdad es, más que un término de moda, un término de actualidad.


Este término de nuevo cuño no está aún recogido en el Diccionario de la Real Academia, pero posiblemente pronto lo esté y se propone esta definición aquella información que “apela a las emociones, creencias o deseos del público”

Entre tanto, si recurrimos a la wikipedia, nos dice que en la Posverdad​ o mentira emotiva, para crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad a aquella en el que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales los hechos son ignorados. 


La posverdad se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad”.
O como dicen algunos autores, es sencillamente una mentira encubiertas con este término políticamente correcto.

No sé si planteo un tema demasiado difícil para elaborar un relato, pero creo que si es un tema que da para reflexionar. Y es importante porque aseguran que en 2022 (en cuatro años y dos meses), la mitad de las noticias que nos lleguen serán falsas.

En uno u otro registro os espero el próximo jueves con ganas de leer las aportaciones que nos ofrezcáis. 




jueves, 9 de noviembre de 2017

Días de ¿otoño?


Este jueves Inma nos propone escribir sobre días de otoño y es buen momento para contaros este diálogo que escuché hace unos días en el Hayedo de la Tejera Negra, en Cantalojas, Serranía Norte de la provincia de Guadalajara:


- Mira abuela, ha llegado el otoño.
- ¿Qué otoño? No, todavía no ha llegado… y ya tarda.
- Pues ha llegado hace un mes. Es que no te enteras. 
- No puede ser:  mira los colores:  verdes y amarillos. En otoño todo debería estar en ese tono rojo amarronado tan bello. Además en otoño llueve y ¿tú ves que llueva?
- Pues sí es otoño y lo sé porque viene la gente, como cada otoño. Mira, todos los caminos están llenos de personas que transitan, miran y hacen fotografías.
- Esa gente no tiene ni idea. Viven en bloques, unos encima de otros, algo horrible… Ni siquiera los pájaros harían algo así. … ¿imaginas que hicieran nidos uno sobre otro?
- Que no, abuela, que los tiempos cambian. Esa gente sabe lo que hace, les gustamos, vienen a vernos desde lejos. Escucha lo que dicen de nosotras. Esa gente nos ama.
- Todo el amor que quieras, pero no me hace ninguna gracia sufrir a tanta gente paseando por aquí, molestando, haciendo el tonto para sacarse fotos a nuestro lado.
- Pues en clase de historia nos explican que antes venían a hacernos daño y ahora, como a uno se le ocurra hacernos algo, lo castigan severamente.
- Eso es verdad, recuerdo que de pequeña las personas venían nos hacían daño, especialmente a los más mayores, y es verdad que ahora no ocurre. Pero insisto que esto no es otoño. No lo ves, las cigüeñas siguen en sus nidos y cada año, cuando llega el otoño, se van volando hacia el sur.
- Eso era en tus tiempos, abuela, ahora las cosas son diferentes. Y esto mola. ¿Preferirías que quedáramos abandonadas, en el olvido de la gente?
- Hija, hemos vivido siempre abandonadas, en el olvido de la gente, esa es nuestra naturaleza.
- Qué no, que esto nos da vida, mira, mira, nos van a hacer una foto, sonríe.
- Oh, ¡qué ilusión!- Dice la mayor con ironía.

O al menos es lo que me pareció escuchar a dos de las hayas que aparecen en estas fotografías de un otoño que no es tan mágico como suelen serlo en ese paraje, según cuentan los residentes en la zona, por el cambio climático y la falta de lluvias.

Más relatos sobre el asunto en Molí del Canyer.












domingo, 29 de octubre de 2017

La cita a ciegas era con... Al otro lado de la niebla

Resultado de imagen de al otro lado de la niebla



Bueno, como adivinaron, por este orden, Ester, Vivian, Juan y Pepe, se trata de Al otro lado de la niebla, de uno de mis héroes, Juan Luis Arsuaga.

Este libro lo comencé viajando a Barcelona para el último encuentro juevero y me hizo sentir, una vez más, esa pasión que surge cuando uno se encuentra con una buena pieza para devorar.

Saludos a todos y mi agradecimiento a Ceci por su brillante propuesta.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Cita a ciegas con un libro


Esta semana Ceci nos propone tener una cita a ciegas con un libro. ¿Cómo?
Hablando de lo que ese libro cuenta sin decir ni su título ni su autor.
Mi relato es éste, basado en la última novela que me fascinó.
Para leer más citas a ciegas, visitar Notas desde el fondo de mi placard.



Piojo, le llaman. 
Como adolescente se formula muchas preguntas, sobre cualquier asunto que atraiga su curiosidad, sobre su origen, que desconoce. Vive con un viejo nómada desagradable que se gana la vida como tatuador y que le trata mal, tratando de extinguir su autoestima, de cortarle esas alas que le crecen. 
En alguna de tantas noches al calor del fuego, el viejo le relatará su pasado, en el que, junto a otros jóvenes quiso mejorar el mundo de su pueblo, que les rechazó porque habían ignorado las sagradas normas éticas.
Piojo termina volando hasta llegar a estar en medio de una cacería de bisontes. Es adoptado por el pueblo cazador, un grupo que migra en los inviernos a tierras aptas para la subsistencia y en verano a otras más ricas en recursos, lo cual implica largas y peligrosas travesías, que amenizan contando maravillosos cuentos.
Su integración en el nuevo grupo se complicará cuando conoce a Gata, con quien alcanzará una intensa afinidad que provoca un conflicto pues ella está prometida a uno de los guerreros de la tribu. La familia de ella le expulsa y, cuando comienza su marcha, el prometido y sus amigos le atacan, salvando la vida por un milagro que nos dará claves para entender mejor historias antes contadas.
Piojo cruzará el desierto de los demonios danzantes, ese en el que solo pueden subsistir quienes saben escuchar los vientos hasta llegar a un pueblo que ha arrasado el de Gata. Tiene la ocasión de asentarse en ese nuevo pueblo, pero determina volver para buscar a su chica, aunque le hayan contado cómo murió. 
Su viaje le llevará más allá, hasta un lugar donde podrá desarrollar todas sus capacidades.

Deduzco que esta historia discurre por la actual provincia española de Almería. Nos la cuenta una de los mejores expertos en la Prehistoria y un gran narrador, que ha realizado un meritorio esfuerzo en adecuar el lenguaje al que pudieran emplear aquellos personajes, que aparecen con una alta inteligencia emocional. 

domingo, 22 de octubre de 2017

CIERRE DE LA CONVOCATORIA SOBRE SOLIDARIDAD



Hasta aquí ha llegado esta convocatoria semanal para hablar de solidaridad. Para ejercerla no hay plazo ni límites.

Nos quedamos mucho de estos doce relatos y un comentario que hablaron de solidaridad, fuera en sentido positivo o negativo.

Pero me quedo muy especialmente con unas frases que no he podido dejar de copiar:

Leídas en el blog de Molí del Canyer:

Si hay alguna pobreza que duela de verdad es la pobreza de amor.


Al final resulta que lo que prevalece y sirve 
son los recursos que las personas guardan en el corazón.

Y como conclusión de un tiempo dedicada a la cooperación:

Convencida ahora de que fue mucho más lo que aprendí de ellos
que lo que yo les enseñe…

Y esta cita de Martin Luther King que nos recordó Campirela

Hemos aprendido a volar como los pájaros, 
a nadar como los peces, 
pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos como hermanos.


Nos vemos la semana próxima en el blog de esa gran escritora llamada Ceci.

Feliz semana.

jueves, 19 de octubre de 2017

Solidaridad: la loca de los gatos.


Imagen relacionada


Esta mañana la he visto, como la veo casi todas las mañanas. La diferencia es que hoy llovía, aunque su actitud no era diferente. La diferencia se notaba en su séquito, hoy iba sola.
La llamo la loca de los gatos, cuando salgo por las mañanas ella transita por el margen del camino que lleva al interior del pueblo y su caminar hacia solo ella sabe dónde, que realiza cada mañana solo ella sabe porqué, es seguido por un puñado de gatos.
Suele caminar ella muy decidida y los gatos la siguen, con esa anarquía tan propia de las gatos, aunque a veces ella se vuelve y regaña agriamente a alguno de sus acompañantes.
Si le preguntas cuantos gatos tiene no sabrá decirlo. Hace mucho tiempo perdió la lógica de los números. Responderá dando nombres de los gatos que viven con ella, pero no intentéis contar, es inútil, a veces repite nombres, a veces hace acotaciones sobre alguno que nos hacen pensar que ese animal ya no existe, de pronto calla y vuelve a empezar la retahíla. Pero si te fijas, verás que tras cada nombre hay un gesto, un sentimiento. 
Cada uno de los innumerables gatos es alguien muy peculiar para ella, que se ha convertido en su protectora, en quien proporciona una seguridad a esos animalillos condenados a mendigar en ese mundo regido por humanos. Es un modo de solidaridad que podemos entender pudiera dedicarse a causas más grandes.
Viéndola no lo parece, pero ella tuvo un pasado. Seguro que fue una niña muy mona que llegó a ser una chica atractiva y luego una mujer que formara una familia, hasta que la línea de su vida en algún momento se rompió y cambió su dedicación por esas cosas que interesan a los humanos hacia esas otras que interesan a felinos. 
Y como recompensa recibe ronroneos.
Porque la solidaridad se recompensa. 
Con cariño.

domingo, 15 de octubre de 2017

Convocatoria para el jueves 19 de octubre de 2017 y relatos participantes. Tema: Solidaridad.






La idea que tenía para proponer esta semana era otra, pero como este mes he tenido el honor de prologar el volumen mensual de Cinco Palabras, dejo aquella idea para próxima ocasión, puesto que me gustaría acercar los encuentros semanales de las cinco palabras solidarias y el de los jueves literarios.

Por eso propongo, para jueveros, escritores solidarios, contadores de semanas o cualquier otro aficionado a la escritura, escribir sobre solidaridad, una palabra que, conforme a la primera acepción que le da la RAE, significa: Adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles.

Eso es lo que os pido, relatos que cuenten historias de solidaridad, sean reales o imaginadas.

Creo, como dije en aquel prólogo, que en este momento en el que tantos levantan banderas que separan, es preferible levantar los cinco dedos que cada persona, salvo enfermedad o accidente, todos tenemos en cada mano, como bandera que no separa, sino que abarca a toda  la humanidad, a quienes sabemos que el mundo no tiene barreras.


RELATOS PARTICIPANTES:


1º, el de Carmen Andújar en Mezclando arte.
2º, el de San en Y nacimos casualmente.
3º, el de Molí del Canyer en Molí del Canyer.
4º, el de Campivampi en Campirela.
5º, el de Yessy Kan en Manifestkan.
6º, el de Tracy en Tracycorreccaminos.
7º, el de Vivian Rodríguez Dorgia en La Piazza della Luna.
8º, el de Pitt Tristán en comentario a esta misma entrada.
9º, el de Fabián Madrid en Cuentos, historias y otras menudencias.
10º, el de JLo en Cuando el arte ataque.
11º, el de Montserrat Sala, en Reflexions en veu alta
12º, el de Juan Carlos, en ¿Y qué te cuento?
13º, el de El Demiurgo de Hurlingham en El demiurgo de Hurlingham.

miércoles, 4 de octubre de 2017

¿No estáis dando demasiada importancia a bobadas?


Esta semana San nos pide que escribamos un relato titulado la imagen y su protagonista, siendo la imagen la que encabeza esta entrada.

Y pide que lo hagamos en cien palabras o menos. Y aunque soy eterno enemigo de escribir mirando el contador de palabras al final le estoy cogiendo el gusto y bien, a continuación viene ese relato.

Podéis leer otros en este enlace.




Buenas tardes, tengo que deciros que dais mucha trascendencia a bobadas, os indignáis por lo que dice gente que no conocéis  y os ocupáis de vengar sus afrentas. Cuestiones que perturban vuestras vidas y no le aportan nada.
¿Qué quién soy? Pues ese globo de gafas, el minion.
 ¿Qué no soy nadie para opinar? Sabed que soy doctor en Sociología pero, como no hay trabajo de lo mío, me dedico a lo que sale.
Y esto me llena, esto sí es trascendental: estoy creando alegría.
Hasta otra, os dejo (me están vendiendo… )
¡Qué carita de ilusión tiene ese niño…!





miércoles, 27 de septiembre de 2017

Música, maestro


Esta semana Roxana nos propone escribir bajo el tema música, maestro. A partir de esa idea he creado un texto 

Os lo dejo, con la recomendación de visitar este enlace para leer otras visiones de la misma propuesta.

Y un vídeo de una de las últimas canciones que me han emocionado, por si alguno lo quiere escuchar.






MÚSICA, MAESTRO, pero música de verdad, de la que trasmite sensaciones y sentimientos.
MÚSICA MAESTRO, pero música que alegre y no exacerbe, que permita y no exija, que hechice el ánimo pero no la mente, que no adoctrine, que permita pensar.
MÚSICA, MAESTRO, con suficiente variedad para no caer en la rutina y suficiente calma para poder vislumbrar nuestro rumbo, con el ritmo que impulse a la locura y compás que nos mantenga en los parámetros de la razón.
MÚSICA, MAESTRO, para bailar hasta el final del amor, en un zigzag que esquive los zarpazos que lanzan los creyentes de las mentiras de la posverdad.
MÚSICA, MAESTRO, en definitiva, MÚSICA, con mayúsculas, de la que hace crecer el espíritu, diferente de esos jingles del flautista de Hamelin que tanto suenan en este tiempo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Héroes




Éste jueves Ibso nos propone hablar sobre Héroes, heroínas o similares en su blog Camino a Utopía.
Aquí se puede ver el enlace a la convocatoria y a los relatos escritos bajo esa consigna.

Yo quiero recordar a uno de mis héroes.

Ese chico triste y solitario era como cualquiera de nosotros. Algunos lo conocían y podría estar en nuestro grupo de amigos, en el grupo de al lado nuestro, tal vez incluso habíamos coincidido en alguna ocasión. El caso es que tuvo una oportunidad de expresar su talento y allí estaba, con veintitrés años, sonando su voz entre tantas otras de gente que no era como nosotros.
Y como era como nosotros, hablaba de lugares conocidos como el Penta, contando historias sobre esa chica de ayer cuyos cabellos dorados relucen al sol. Una historia que también forma parte de mi vida, tuve mi chica de ayer, de cabellos dorados, conocida en ese local donde se escuchaba buena música.
Era como nosotros en aquel tiempo en que Madrid empezaba a soñar en dejar categorías regionales y alcanzar la primera división de las ciudades europeas.
Era como nosotros, pero más brillante y se convirtió en nuestro héroe y, al igual que  nosotros, buscaba su heroína. Lo malo es que él la encontró en mercados negros. No tenía cabellos dorados.
En su desordenada habitación se producía una lucha de gigantes, héroe contra heroína, lucha que irremediablemente terminaba con una fusión de ambos. El sitio de su recreo quedó arrasado, no por olas de un océano de sol, sino por las de aquella heroína sin talento pero cuya fortaleza se imponía sobre mucho más que era mucho menos talentosa que él, pero era fuerte y él frágil.

Nos iban llegando noticias sobre aquella relación, intuíamos polvos blancos sobre nuestro héroe, arrastrado por un cabello blanco. 
Veíamos que él, a diferencia de muchos de nosotros, no había sido capaz de hacer frente a la vida, tal vez fuera debido a ese éxito o a su sensibilidad extrema, el caso es que cada vez lo veíamos peor, aunque siempre maravilloso, como en este vídeo.



Cuando mi hija estuvo de prácticas en la clínica Puerta de Hierro una compañera suya comentó ¡Menudo yonki nos han traído! Y una enfermera veterana la pidió respeto, explicándole que ese yonki era un mito.
Y fue en esa clínica donde acabó la lucha de gigantes, donde el héroe no pudo sobrevivir a los golpes que le había infligido la heroína.