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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 12 de marzo de 2015

Este jueves, miradas

Este jueves toca escribir sobre miradas. Los relatos escritos bajo esta consigna se recopilan aquí, en el blog Matices en la vida.




La mujer de la blusa color magenta mira por la ventanilla, como si viera algo que le interesara en el cielo de los alrededores de la ciudad. Y, de paso, así elude las miradas que le dirigen el chico de la sudadera del Real Madrid y el calvo que lleva una bufanda roja. Miradas de deseo las dos, pero diferentes, la del primero sueña sentir algo que aún no le ha llegado, la del segundo pretende revivir algo que ya nunca será como antes.
También la ha mirado el señor grueso del traje oscuro y al mirarla ha hecho una mueca de dolor, girando su vista hacia la niña que se sienta a su lado. La mujer de la blusa magenta le recuerda a alguien, seguramente su hija, madre de la niña, que no tiene tiempo para uno ni para otra. La niña levanta la vista del teléfono con el que juega para decir algo divertido a su abuelo, mirándole con una complicidad que hace prender una emoción muy especial en la mirada de él.
Eso lo ha visto la chica del jersey moteado, que ha mirado con ternura a la niña, quien se ha dado cuenta y ha apartado su mirada con fastidio. Eso cual ha provocado la mirada burlona del chico del flequillo hacia la chica del jersey moteado. Ella le ha mirado con enfado y él la ha besado. Entonces en la mirada de ambos se ha percibido un sentimiento profundo.
El almacén logístico de los grandes almacenes indica que llego a mi destino, es el momento de levantarme y ser centro de todas las miradas, muchas de lástima, algunas que se apartan rápidamente, otras de fastidio y algunas de empatía, mientras tomo esa muleta que hace el papel de esa pierna derecha que se quedó en un vagón como éste otro once de marzo, como hoy, hace muchos años.

Aquel día en que la pesadilla llegó después de despertarnos.

21 comentarios:

Carmen Magia dijo...

Diferentes miradas que convergen en un impresionante final...

Muy bueno, muy original y muy cercano en el recuerdo de un día como ayer...

Me ha encantado.

Muchos besos

Ester dijo...

Cada uno tiene una mirada y algunos son el centro de todas las miradas. Muy bonito acordarte del once de marzo o no olvidar el once de marzo. Un abrazo

Sindel dijo...

Y como siempre y tal como dicen ustedes "lo has bordado"
Un relato donde se entrecruzan muchas miradas, todas de diferente estilo y desde distintas ópticas de la vida. Así debe suceder usualmente en los lugares donde se junta mucha gente. Pero solamente un buen observador (escritor) puede convertirlas en un relato como este, donde además se siente sobre el final ese recordatorio de un atentado tan cruel y que nos deja con un nudo en la garganta.
Excelente Juan Carlos!
Un abrazo enorme.

rosa_desastre dijo...

. Un recorrido por la vida que pasa de mirada en mirada y el impacto final...me ha hecho bajar la mía, de pura tristeza.
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

. Un recorrido por la vida que pasa de mirada en mirada y el impacto final...me ha hecho bajar la mía, de pura tristeza.
Un abrazo

Nino Ortea dijo...

Buenos días, Juan Carlos:
Te felicito por la calidad de tu relato, un ágil encadenamiento de miradas cruzadas que llevan a un desenlace sorprendente. Pero, ante todo, me permito felicitarte por tu calidad humana: por la esperanza que depositas en nuestra capacidad de superación.
La tragedia del 11 de marzo ha marcado desgraciadamente muchas vidas; gracias por recordarnos que el sufrimiento de sus víctimas no les impide seguir sus vidas.
Un fuerte abrazo, Juan Carlos.

José Vte. dijo...

¡Que se puede hacer ante un texto como este! Simplemente, leerlo, sentirlo, disfrutarlo y sobre todo degustarlo como la genialidad que es; también se puede ir hasta la cocina, hacerse un buen café y meditar sobre lo leído, y como las miradas de un autor pueden trasmitir a los lectores la emocioón de tantas vidas y tanto sentimiento en un texto tan breve.
Impecable Juan Carlos; solo queda apludir.

Un abrazo.

Charo dijo...

Diferentes miradas que expresan diferentes sentimientos...Muy bueno Juan Carlos!
Un beso

Montserrat Sala dijo...

Una miradas y otras muy bien definidas i claras. Bonito relato pero mal recuerdo del dia once. Fijarse en las miradas siempre es un buen ejercicio de psicologia.
Un saludo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Entrecruzamientos de miradas multiformes que nos cuentan lo intrincado del relacionamiento humano.
=)

G a b y* dijo...

Entrecruce de miradas, expectación y gestos. El relato es estupendo, ya que nos pone los ojos de los personajes, para que podamos "ver" lo que cuentas.
Al final, la historia deriva hacia la memoria de un hecho imborrable, lo que le pone ese plus que conmociona y conmueve.
Besos!
Gaby*

San dijo...

Vida Juan Carlos, este texto está lleno de vida y de esperanza. Me ha gustado mucho ese mirar de unos y otros y los sentimientos que se despiertan.
Besos.

Yessy kan dijo...

Miradas que ponen en juego múltiples y diferenciadas formas de observar y pensar. Muy
amena la lectura.
besos

Mar dijo...

Los vagones de tren, de metro... dan para mucho... me pareció interesante cómo encadenabas las miradas. En cuanto al final... ¡uffff!I Totalmente inesperado, como la tragedia aquel día. Un abrazo, Mar

Matices dijo...

El devenir de una vida que se para en el recuerdo... las miradas indiscretas que azotan al recuerdo.
Una visión diferente e impactante... me gusta como vas intercalando a los personajes y el remate sorpresivo del fin al.
gracias por acompañarme.
un abrazo

Matices dijo...

El devenir de una vida que se para en el recuerdo... las miradas indiscretas que azotan al recuerdo.
Una visión diferente e impactante... me gusta como vas intercalando a los personajes y el remate sorpresivo del fin al.
gracias por acompañarme.
un abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Las miradas hablan y de eso sabes tú mucho mi querido amigo, hay quien mira sin ver y hay quien ve más allá de lo que todos ven, sí eres tú. Como siempre has conseguido un relato hermoso, sensible, humano y fácil de leer con un final inesperado y encima solidario con todas las victimas de ese 11M que todos desgraciadamente recordamos y quisiéramos olvidar o mejor, borrar para que nunca se repitiese. Probablemente antes de ese día no estuviera tan pendiente a cada uno de los pasajeros, porque uno más, uno como tantos otros sembró el terror y el pánico ese día, miles de besossssssssssssssssssssss

Susurros de Tinta dijo...

Las miradas hablan y de eso sabes tú mucho mi querido amigo, hay quien mira sin ver y hay quien ve más allá de lo que todos ven, sí eres tú. Como siempre has conseguido un relato hermoso, sensible, humano y fácil de leer con un final inesperado y encima solidario con todas las victimas de ese 11M que todos desgraciadamente recordamos y quisiéramos olvidar o mejor, borrar para que nunca se repitiese. Probablemente antes de ese día no estuviera tan pendiente a cada uno de los pasajeros, porque uno más, uno como tantos otros sembró el terror y el pánico ese día, miles de besossssssssssssssssssssss

Susurros de Tinta dijo...

Las miradas hablan y de eso sabes tú mucho mi querido amigo, hay quien mira sin ver y hay quien ve más allá de lo que todos ven, sí eres tú. Como siempre has conseguido un relato hermoso, sensible, humano y fácil de leer con un final inesperado y encima solidario con todas las victimas de ese 11M que todos desgraciadamente recordamos y quisiéramos olvidar o mejor, borrar para que nunca se repitiese. Probablemente antes de ese día no estuviera tan pendiente a cada uno de los pasajeros, porque uno más, uno como tantos otros sembró el terror y el pánico ese día, miles de besossssssssssssssssssssss

Pepe dijo...

Todo un universo de miradas, amplio, dentro de un espacio reducido. Cada una guiada por un sentimiento, por una emoción, por una motivación. Posiblemente su mirada, observador de todas las demás, se volvió aguda y analítica a raiz de un suceso que marcó su vida para siempre.
A veces, un instante puede hacer que cambiemos para siempre nuestrra forma de mirar y de ver.
Un fuerte abrazo.

Ame dijo...

Con un remate final, contundente, siempre la pesadilla está dentro del sueño, o eso creemos, pero nos damos cuenta que viene justo después
Un beso