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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

En silencio




Este  jueves nuestra querida Matices nos propone hablar del silencio. Entiendo que no es ese silencio de soledad, sino ese en que discurrirá el siguiente relato.


Rompe el silencio el ruido que se produce cuando el corcho abandona su lugar en la boca de la botella. Te preguntas si el corcho se queja al ser separado de su amada o si se queja  la botella al perder su chupete. Y renuncias a entenderlo.
No tarda en llegar otro ruido, el de la caída del noble líquido en la copa. Ves en tu imaginación como ese fluido intensamente rojo rebota en el fondo de la copa produciendo un fugaz oleaje.
Suena una segunda vez que te confirma que hay una copa preparada para tí.
Porque tú podrías mirar, pero no lo haces. Tu vista está fija en aquel lugar por el que se acaba de ir el sol.  Y es que tu cuerpo no quiere reaccionar, sencillamente dejas que tus sentidos fluyan.
Ves los últimos rayos del sol que agoniza. Sientes como choca en tu piel el aire que entra por el ventanal, que te conforta pues empieza a ser agradablemente fresco. Los aromas mezclan tradición y expectativas, expectativas que sabes saborearás poco más tarde. No tienes prisa. De momento estás disfrutando y sabes que la noche irá mejorando.
Lo confirmas al sentir esa caricia.

Y continúas escuchando atentamente el silencio.



Otros relatos que hablan del silencio pueden leerse en el enlace de Matices en la vida.

23 comentarios:

Ester dijo...

Hay silencios que llegan callados pero llenos de promesas. Saltos y brincos

Matices dijo...

Saber parar el tiempo en cada imagen para dejarse llevar por lo que pueda ofrecer, es simplemente disfrutar y se ve por lo que escribes que en ese silencio puede que el placer sea la premisa tras el silencio...

Gracias por estar!!
Besos

Sindel dijo...

Silencios necesarios para no arruinar ese preciado momento, que es solamente una introducción de todo lo que vendrá después.
Me gustó mucho, se ven las imágenes al leerte.
Un abrazo!

Susurros de Tinta dijo...

oleeee, oleeeee, que de tiempo que no me pasaba por tu casa y entro y me encuentro la playita y el mar!!! jajaja, que bien se está en tu casa!!! vaaaale, ahora leo y vuelvo a comentar, es que me he puesto a correr como las locas por la playa y me he dado un chapuzón que me ha limpìado toda la arena, ahora a leer, sssstttt, no tengo remedio, jejeje

Susurros de Tinta dijo...

Un silencio que acompaña el no mirar e ir imaginando cada paso que llevará inevitablemente al sonido de la sensualidad a penas pincelada, casi ni nombrada o nombrada solo por el silencio, perfecto, de esta me doy al vino, ya lo verás mi querido amigo, me está resultando más estimulante que la cerveza, aissss, madre que de este jueves salgo bebiendo vino! miles de besosssssssssssss

Montserrat Sala dijo...

Te habia hecho un comentario muy bonito, pero se me fué. Seguro que estará dando vueltas por la silenciosa globosfera.Un beso

SUEÑOS DE SINCERIDAD dijo...

Dicen que una imagen vale mas que mil palabras. Hay silencios que valen mas que mil palabras. A veces una mirada, una sensación, o esa falta de sonido. Nos dice mucho.

Tu relato me ha dejado en silencio. Me ha gustado y lo he pensado.
Un abrazo.

Tracy dijo...

Me ha gustado mucho el comienzo de tu texto he podido percibir el silencio roto por esos sonidos que la mayoría de las veces producimos automáticamente.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Cuando nos concentramos en agudizar los matices del silencio, es que descubrimos junto con el placer, otras variadas sensaciones que nos pasaban desapercibidas.
=)

Cristina Piñar dijo...

Muy bonito, Juan Carlos, un relato lleno de pequeños detalles y descripciones con los que atrapas al lector. Besos.

Yessy kan dijo...

Una creacion muy sutil. Un momento tan especial para disfrutar el silencio acompañado por la imaginacion.
Besos

Rochies dijo...

has narrado el silencio de un ritual, perfectamente acompañado por la foto.
un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Los preludios son muy importantes, y ese ritual con el vino lleva toda una ceremonia, que no deja de ser mágica.
Un abrazo

Leonor dijo...

Tu silencio promete.

Un abrazo.

Alfredo dijo...

Un silencio que te acompaña paso a paso, ruido a ruido y que segundo a segundo te cuenta la noche entera. De momento mientras esa noche espera, la foto en el color del atardecer te canta al oído.
Precioso mini, no necesita más.
Abrazos

Max Estrella dijo...

Pocas cosas tan intensas como esos brindis al sol que se despide...silencios rituales...como el del vino...intensos, vitales, picota y cereza...oleaje liviano...me ha encantado todo lo que evoca

censurasigloXXI dijo...

Eso se llama hacer las cosas poco a poco, con conciencia... la de maravillas que nos perdemos por creer que un instante pasa rápido.

Un beso y cafelito.

G a b y* dijo...

Un relato que se abre a la sensibilidad. Pones los sentidos a flor de piel, en tanto el silencio, cumple un rol de complacencia, de expectativa, de entrega al devenir del momento. Delicadamente bello!
Besos!
Gaby*

rosa_desastre dijo...

Ya estoy delante de la ventana con la copa en la mano, cárdeno sabor, oleaje atado al cristal y silencio, mucho silencio... justo para parar el tiempo.
Un abrazo.

San dijo...

Despacito y con buen pie, este silencio te va llevando hacia un mundo de sensaciones intensas. Hay que saborearlo, señor Juan Carlos.
Besos multiplicados.

Maria Jose Moreno dijo...

Un descorche premonitorio de silencios compartidos y vividos, de silencio amorosos que se inician con un roce ;-)
Un beso

Teresa Oteo dijo...

Disfrutar de esos silencios, para qué decir nada, basta con dejarse llevar...
Besos amigo güevero!!

Pepe dijo...

El mucho tiempo ya vivido Juan Carlos creo que nos ha enseñado que las prisas no son buenas consejeras. Algunos momentos merecen ser vividos despaciosamente, saboreándolos. Esos ruidos del descorche de la botella, del vino escanciado, ese oleaje tenue, son prolegómenos de momentos más intensos que están por venir pero que han de llegar sin precipitarlos, sin innecesarias premuras. Me ha encantado.