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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad: The boxing day



THE BOXING DAY

Birmingham, 16,00 horas GMT. En Villa Park resonaban los cánticos de los aficionados. Entre ellos Juan, vestido con la camiseta azul y roja del Aston Villa, con los pelos de punta y el corazón latiendo no con el habitual bum-bum, sino con un arrítmico bum-pabú-cataclonc-chascapluf.
A su lado Pablo vestido con la camiseta roja del Manchester United en cuyo dorso se ve el número once de Ryan Giggs. Su corazón latía con el habitual; bum-pabú-cataclonc-chascapluf, pero mucho más acelerado.
Pablo no sabía que los médicos le daban poco tiempo de vida. Elena no sabía que Juan y Pablo estaban en Villa Park, con manchas de grasa en su ropa debidas al par de cucuruchos de fish&chips que cada uno había devorado. Juraba que nunca perdonaría a su marido por haber alejado a su hijo de rito de la nochebuena, posiblemente la última del niño. Juan sabía que era la última ocasión para que su hijo viviera un sueño.
Un sueño amañado, como esos juegos en los que el padre se dejaba ganar por el hijo, puesto que el potente United golearía al modesto Aston Villa.
Ambos fanfarroneaban, Pablo pudo burlarse de su padre las cinco veces que marcaron los Reds. Juan solo pudo hacerlo con los dos goles de los Villanos.
Al terminar el partido, Giggs reclamó a Pablo y se lo llevó al vestuario del equipo. Al ver de nuevo a su hijo radiante, con una bolsa de merchandaising del club, acompañado por Giggs y Rooney, a Juan le brotaron lágrimas de emoción.
Pablo no paraba de hablar de aquello. Explicaba que esta jornada de fútbol conmemoraba que en una tregua navideña de la Primera Guerra Mundial, jugaron un partido una selección de los soldados de las trincheras alemanas contra otro de los de las británicas. Juan escuchaba encantado.
De vuelta a casa, Pablo prometía mejorar su inglés, para no tener que recurrir la próxima vez a la ayuda del madrileño De Gea o del mexicano Chicharito para conversar con los otros futbolistas. Era el más popular de sus amigos, hablándoles del club, de cada jugador, enseñándoles lo que se había traído y regalando a cada uno algún detalle.

Elena, abrazó a su marido y, entre lágrimas le expresó su amor, cuando, aquel 4 de enero, el corazoncito de Pablo, enfermo pero feliz, estalló.

Más cuentos de Navidad a iniciativa de Nieves, se pueden leer en este enlace del blog Matices de la Vida.

16 comentarios:

LAO Paunero dijo...

El papá supo adivinar cual sería la mayor alegría de Pablo.... ¡un gran regalo navideño! Muy linda historia Juan Carlos... muchas veces la alegría puede llevarse bien con la tristeza......

Tracy dijo...

¡¡¡¡OOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!

casss dijo...

Detrás de una ambientación tan interesante como completa, está la historia de muchos padres que tienen el don de hacer de cualquier día una navidad.

Un fuerte abrazo y muchos besos para repartir muy especialmente en estos días entre tu querida familia.

Esilleviana dijo...

Es un tema tan triste y doloroso como entrañable y afectuoso. Representa con mucha entereza, un asunto tan desgarrador como es describir la pérdida de un ser tan querido; uff

felices fiestas en buena compañía y te deseo un gran 2014.

un abrazo

Juan L. Trujillo dijo...

Los caminos por los que se puede llegar a la felicidad son infinitos.
Hasta los corazones con forma de balón, saben latir al compás de los bellos sentimientos.
Un muy buen relato.
Un abrazo y felicidad.

Valaf dijo...

De redacción soberbia y final conmovedor, creo que te lo estoy diciendo todo, amigo mío.

Un fuerte abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Y que quieres que te cuente... si siempre tus entradas tienen esas pinceladas de ese corazon enorme que tienes y que te reboza por todas partes, aunque ando por los fondos marinos y apenas asomo la cabeza, ya sabes que te quiero y echo de menos leerte, felicita a tu encantadora esposa de parte de esta sirena y os deseo de corazón una feliz entrada de año, miles de besossssss

Maria Jose Moreno dijo...

Final triste pero con unas vivencias que le hicieron el más feliz del mundo. Disfrutó de lo lindo y lo pasó tan bien que el corazón ya no pudo aguantar tanta felicidad. Me encantó. Un beso

Teresa Oteo dijo...

Qué triste!!
Lo has contado muy bonito, sus sueños se cumplieron pero su coranzoncito no aguantó más.
Muchos besos y pasadlo muy bien!!

Neogéminis dijo...

Quiero ver el espíritu de tu relato como un triunfo del amor sobre la muerte. La felicidad de su última navidad en esta Tierra la llevará siempre en la eternidad...
Preciosa historia.
=)

G a b y* dijo...

Sentimientos ambiguos se me mezclan, tristeza y alegría, pues, a un final inevitable se le regaló un último instante de felicidad. La vida tiene estas cosas, este dar para luego quitar. Un regalo más que especial el que bien supo entregar ese papá.
Sentidísimo relato amigo!
Besos y muchas felicidades!
Gaby*

Pepe dijo...

En el fondo, de eso trata la Navidad, de ser receptivo a las necesidades y anhelos de los demás y procurar en la medida de lo posible, darles satisfacción. Simple y a la par tremendamente complejo.
Un fuerte abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Vaya con el enfoque que le has dado a tu estupenda narración. Muy tierna triste historia. Me ha gustado mucho, leerte amigo.
Un fuerte abrazo

Charo dijo...

Dan ganas de ponerse a llorar y no parar de lo triste y conmovedor que es tu relato!
Un beso y Feliz Año Nuevo!!

Alfredo dijo...

Emocionante recorrido futbolero, hasta cantar los ocho goles que siembran alegrías y tristezas a unos y otros. Y más emocionante desenlace con el corazón estallado en el puño del lector.
¡Felices Abrazos!

balamgo dijo...

Mis mejores deseos para el año 2014!
Puede que tus sueños se cumplan.
Abrazos.