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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad: The boxing day



THE BOXING DAY

Birmingham, 16,00 horas GMT. En Villa Park resonaban los cánticos de los aficionados. Entre ellos Juan, vestido con la camiseta azul y roja del Aston Villa, con los pelos de punta y el corazón latiendo no con el habitual bum-bum, sino con un arrítmico bum-pabú-cataclonc-chascapluf.
A su lado Pablo vestido con la camiseta roja del Manchester United en cuyo dorso se ve el número once de Ryan Giggs. Su corazón latía con el habitual; bum-pabú-cataclonc-chascapluf, pero mucho más acelerado.
Pablo no sabía que los médicos le daban poco tiempo de vida. Elena no sabía que Juan y Pablo estaban en Villa Park, con manchas de grasa en su ropa debidas al par de cucuruchos de fish&chips que cada uno había devorado. Juraba que nunca perdonaría a su marido por haber alejado a su hijo de rito de la nochebuena, posiblemente la última del niño. Juan sabía que era la última ocasión para que su hijo viviera un sueño.
Un sueño amañado, como esos juegos en los que el padre se dejaba ganar por el hijo, puesto que el potente United golearía al modesto Aston Villa.
Ambos fanfarroneaban, Pablo pudo burlarse de su padre las cinco veces que marcaron los Reds. Juan solo pudo hacerlo con los dos goles de los Villanos.
Al terminar el partido, Giggs reclamó a Pablo y se lo llevó al vestuario del equipo. Al ver de nuevo a su hijo radiante, con una bolsa de merchandaising del club, acompañado por Giggs y Rooney, a Juan le brotaron lágrimas de emoción.
Pablo no paraba de hablar de aquello. Explicaba que esta jornada de fútbol conmemoraba que en una tregua navideña de la Primera Guerra Mundial, jugaron un partido una selección de los soldados de las trincheras alemanas contra otro de los de las británicas. Juan escuchaba encantado.
De vuelta a casa, Pablo prometía mejorar su inglés, para no tener que recurrir la próxima vez a la ayuda del madrileño De Gea o del mexicano Chicharito para conversar con los otros futbolistas. Era el más popular de sus amigos, hablándoles del club, de cada jugador, enseñándoles lo que se había traído y regalando a cada uno algún detalle.

Elena, abrazó a su marido y, entre lágrimas le expresó su amor, cuando, aquel 4 de enero, el corazoncito de Pablo, enfermo pero feliz, estalló.

Más cuentos de Navidad a iniciativa de Nieves, se pueden leer en este enlace del blog Matices de la Vida.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Premios best blog y una noticia

¿Y qué te cuento? Está de celebración.

En primer lugar, por los premios Best Blog otorgados por los blogs amigos: ¿Quieres que te cuente? y Letra a letra, paso a paso.



En segundo … porque acaba de tener un hermanito, ha nacido Escenas de mi mente. Sé que no son tiempos para abrir un blog, pero quiero publicar mis cuentos, que en este ¿Y qué te cuento? quedan difuminados por la actividad semanal. Así que ahí estará ese nuevo blog, que no pretende tener muchos lectores, sino ofrecer lecturas a un ritmo relajado y acogedor para quien quiera que se acerque. 

Dada la noticia, vuelvo a ese premio que llega de la mano de dos amigos y compañeros del Taller de Cuentos: Charo y Alberto, a quienes creo que el mejor modo de agradecer el detalle es responder a sus preguntas.

PREGUNTAS DE CHARO:

1.-¿Qué te impulsó a crear el blog?
Ver el de una amiga, comprendí que era una plataforma que me iba a dar muchas satisfacciones, como así ha sido.
2.-¿Desde cuándo escribes?
Desde los dieciséis años, aunque sin continuidad hasta que hace seis años comencé a publicar en un blog y más desde que hace algo más de cuatro comencé en el taller de cuentos de Aranjuez.
3.-¿Te gustan los microrrelatos o prefieres relatos más largos?
Me encantan los micros, son muy complicados y pueden  encerrar mucho. Pero también me gustan esas historias que envuelven y me gusta que se prolonguen, que nunca acabe.
4.-¿Cuánto tiempo aproximado al día le dedicas a tu blog?
Cada día es diferente. Hay días que dedico varias horas y otros que casi no lo miro. Me resulta difícil sacar un promedio, tal vez una hora diaria.
5.-Dime tres de tus escritores de relatos favoritos.
Muchos, Augusto Monterroso, Ismail Kadare y como tercero elijo a Junot Díaz, solo le he leído una novela suya, pero me pareció genial.
6.-Un libro que hayas leído muchas veces.
Hay tres. Hamlet de Shakespeare, El llano en llamas de Juan Rulfo y Como acabar con la cultura de una vez por todas de Woody Allen.
7.-¿Qué tipo de género cinematográfico es tu favorito?
Muchos, me quedaré con el suspense.
8.-Entre Borges y Cortázar ¿con quién te quedas?
Me gusta Cortázar, pero soy más de Borges
9.-¿Cómo te gustan los blogs, ¿sencillos o con muchas "florituras"?
Sencillos. No presto mucha atención a las "florituras".
10.-¿Qué haces para buscar inspiración cuándo las musas te abandonan?
Si hay inspiración la sigo y, si no la hay, no escribo o, si es necesario hacer algo, escribo cualquier bobada (véanse los dos últimos relatos jueveros).
11.-¿Has publicado algún libro o algún relato que no sea en un blog?
He publicado dos relatos en el libro de los jueves y un micro en las Crónicas de la muerte dulce, iniciativa de mi amigo José Vicente García Torrijos.

PREGUNTAS DE ALBERTO

1.- ¿Quién te impulsó a crear un blog?
Pili, una buena amiga me invitó a visitar el suyo y decidí crear uno propio.
2.- ¿Cuales son tus dos escritores favoritos?
Augusto Monterroso e Ismail Kadare.
3.- ¿Las dos películas que más te han marcado en la vida?
Ciudadano Kane y Al este del Edén.
4.- ¿Libro en tapa dura o libro de bolsillo?
De bolsillo, por lo manejable.
5.- ¿Si te ofrecieran protagonizar una película que ya hayas visto?
Me gustaría tener alguno en Amanece, que no es poco.
6.- ¿Escribes todas las semanas?
Si.
7.- ¿Qué libro te estás leyendo ahora?
Ayer terminé El viaje de Baldassare, de Amin Malouf. Ahora, ya sabes, Chejov, para el taller.
8.- ¿Has estado alguna vez en una cárcel turca? jajaja, esta es broma.
No contestaré esta pregunta si no es en presencia de mi abogado.
9.- ¿Cual podrías decir que es tu mejor fuente de inspiración?
Muchas veces de algo que leo o que escucho en la radio.
10.- ¿Nos dices de qué actor o actriz estás platónicamente enamorada/o?
La primera fue Rita Hayworth, luego Jacqueline Bisset. 
11.- Para perderte ¿mar o mantaña?
Ambos, ahora mismo preferiría ir a la costa.


Y quedaría otra cuestión, conceder once premios. Me gustaría dar muchos más, y por ahora no lo voy a hacer. En todo caso, creo que el mejor premio que se pueda dar a cada relato es expresarlo a través de un comentario.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Un regalo



Esta semana Judith, en su Dark light pide relatos en torno a un regalo navideño. Ahí va el mío. A los de mis compañeros se puede acceder mediante este enlace.
Mi relato es una nueva visión de uno anterior, llamado el espantoso adorno de la tienda de los chinos





Era mi cumpleaños y lo iba a celebrar con él. Los dos solos, aquí, en la intimidad de mi propio apartamento, disfrutando de una cena especial.
Tenía preparado todo, una rica especial, la casa calentita en contraste al frío que hacía en la calle, música relajada y romántica, luz indirecta, la justa para ver todo lo que había que ver. Y me había puesto un vestido nuevo, ajustadito, para que él viera y deseara aquel cuerpo que sería suyo … solo después de la cena.
No hacía mucho que le conocía, pero sabía que era la relación con la que había soñado toda mi vida. Él era algo desastre, pero me hacía sentir especial, me escuchaba y entre sus brazos me sentía en el paraíso.

Llegó quince minutos tarde, pero con su beso calmó mi enfado. Me entregó mi regalo: una bolsa de plástico verde de poca calidad. Confiaba que sería una broma y sacaría algo bonito.
Y salió esto:


No me lo podía creer, yo había preparado concienzudamente una velada perfecta y su regalo era ese horrible muñeco, seguramente comprado a la carrera. Supongo fue al notar mi reacción por lo que me contó que había elegido ese muñeco porque era como él. Ambos habían cruzado medio mundo para llegar a mis manos, ninguno de los dos era especialmente bello, pero ambos tenían algo dentro y los dos afrontaban un mundo hostil con optimismo. Casi me hizo tomar cariño a aquella cosa.
Olvidando el regalo, la cena resultó perfecta. Tras ella cena nos sentamos juntitos en el sofá, con una copa. Íbamos a besarnos …

Lo siento, al acercarme a él, volví a verlo. Él se había identificado con eso. No tuve más remedio que echar a ambos de mi casa.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Lo que me habría gustado ser de mayor



La pregunta la hacen en The Daily Planet's Bloggers, que aquí recogen todas esas aspiraciones que quienes participamos en su convocatoria confesamos, imaginamos o, sea lo que sea, relatamos. En mi caso será confesión.


Lo que habría gustado ser de mayor.

Pues yo de mayor quería ser zoólogo, o mejor un explorador que estudiase sobre el terreno cada especie, su hábitat y sus costumbres. Me encantaba ver animales, descubrir nuevas especies El regalo que más agradecía era un libro sobre animales con muchas fotos. Las de insectos las pasaba rápido, con precaución para no tocar al bicho, pero en las otras me detenía tiempo y tiempo.
Como no podía viajar a los más diversos rincones del planeta para ver los animales, me contentaba con mis libros y con visitar el Museo de Historia Natural de México para ver sus dioramas.

Al llegar a la adolescencia comprendí que los animales son agresivos, sucios y no tienen ningún interés en que nadie les observe; así que abandoné esa pasión. Nació otra: me fascinaban esos reporteros que viajaban a cualquier confín del planeta para conocer otras culturas, averiguar cómo viven, en qué creen, por qué luchan y luego contarlo en televisión. Yo quería ser uno de ellos.
No lo fui, ni siquiera lo intenté, pero no descarto llegar a serlo cuando sea mayor.

También me atraía mucho la vida de escritor. ¿Qué lo he logrado? No, no he dicho que quisiera ser escritor aficionado, sino vivir como un escritor profesional, trabajando en un despacho en alguna de mis casas, con grandes ventanales que una darían a las montañas, en otra al mar, en otra a la ciudad …

Pero ya en esta edad, lo que quiero de mayor es dejar un recuerdo agradable entre las gentes con quienes he compartido mi tiempo. Dijo el malo de la película Transsiberian Con la mentira se puede llegar muy lejos, pero nunca volver atrás.
Pues eso, cuando sea mayor lo que quiero poder volver atrás y encontrar cariño. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Visita al convento



Esta semana Rhodea Blason nos propone una visita a un Convento. Esta es mi participación en esa convocatoria, que contará con más relatos que pueden leerse siguiendo este enlace.

VISITA AL CONVENTO

Como cada 5 de diciembre, llega a la sala de visitas. Lleva solo unos pastelitos para compartir, pues ha renunciado a llevar regalos que ella miraría por cortesía y no recogería.

El tiempo también le enseñó a no preguntarse en qué había fallado y a no maldecir a aquel atolondrado muchacho que no logró ganarla para la causa mundana. Todos sus ¿por qués? Se habían marchitado. 

Justo treinta años atrás se veía en 2013, año en que se jubilaría, viviendo con su mujer en el campo y volviendo a la ciudad a casa de su hija, posiblemente de la familia que ella hubiera formado. Pero alguien, tal vez un mago loco, le había quitado todo. Su mujer se fue, impulsada por el golpe que le propinó un vehículo conducido por alguien excesivamente frívolo. Y su única hija se marchó por el camino de lo trascendente. 

Él, ni frívolo ni trascendente, vive una soledad creciente en espera que Dios, la enfermedad o el jodido mago loco decretaran su final. 

Ella llega sonriendo. Él no concibe mayor belleza que la de esa sonrisa. Ella le abraza. El no concibe mayor confort que el de ese abrazo. Ella le mira y él, sabiendo que ella no va a romper el silencio que exige la Regla, toma la palabra. Y habla. Sobre un año con pocas vivencias, criticando al Gobierno, al banco que le prejubiló, al vecino del quinto y a los programas de Televisión. Monólogo endulzado para ambos por los pastelitos y, para él, por la presencia de su hija. 

Y él, a quien siempre fue difícil acatar órdenes, tiene que aceptar que su hija no transgreda las reglas. Y tras disfrutar otro abrazo, otra sonrisa, sale del convento cargado con sus ¿por qués? marchitos y sus ilusiones volatilizadas por el hechizo de un mago loco y cruel.

Hasta el próximo 5 de diciembre. 

Si hay otro 5 de diciembre.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Este jueves, al cementerio con una diminuta comitiva.



La visita al cementerio la sugieren Mario y Charo. Y los relatos escritos bajo esa premisa se pueden leer aquí.
Este se basa en hechos reales, escritos en color rojo. El resto son hechos posibles ....

DIMINUTA COMITIVA

Veronica expiró en mayo de 2011, tiempo de crisis como aquel 1929 en que nació. No marcaron su vida las crisis, lo hicieron las carencias.
Su infancia fue negra, como el carbón que extraía su padre, como la atmósfera del pueblo en que creció, como las moscas que jugaban su vida para arrebatar alguna proteína para su alimento.
Cuando se convirtió en mujer lo hizo muy bien. Deseada por los chicos del pueblo, fue Alan quien la consiguió. Y de su pasión y su sacrificio surgieron tres varones que muy jóvenes empezaron en la mina y dejaron la casa familiar. Alan, víctima de adicciones y enfermedades laborales, murió pronto, pero gracias a su actividad sindical, Veronica recibió una pensión que le aseguraba un nivel de vida mayor al que nunca tuvo. Una vida confortable y vacía.
Un día de tantos vio un enano de piedra en un escaparate y, con la desinhibición que otorga que en la biografía no quede más que escribir que la palabra FIN, se interesó por él. La dependienta, con la elocuencia de quien vende objetos inútiles, encandiló a la viuda.
Le llamó Edgar y lo colocó en su pequeño jardín, ante el rosal, encargándole que le ayudarla a cuidarlo. El rosal floreció mejor que nunca, así que compró otro enano para cuidar las magnolias. Y otro para cuidar la hiedra. Y así hasta treinta, cada uno con su nombre, su personalidad y su carácter.
Al presentir que era el momento de escribir ese FIN, pidió a sus hijos que en su comitiva funeraria participaran quienes habían sido sus compañeros, amigos y cómplices de los últimos años. Llegado el momento, ellos no sabían qué hacer. Patrick, el nieto que visitaba a Veronica, ideó dos vehículos a control remoto, para que circulasen a los lados del coche fúnebre que conduciría a su abuela al nicho donde quedaría archivada y seguramente olvidada.
Dicen que cuando el operario tapó el agujero tras ser introducido el féretro, Edgar hipó. Y que Mudito no pudo contener su sordo llanto. Y que Gruñón despotricaba por no haber recibido ni un euro de la herencia.
Dicen que después del entierro dos extraños vehículos circulaban con rumbo incierto. Y que en un claro de un bosque cercano, las noches de luna nueva, un grupo de enanos bailan y cantan canciones incomprensibles.
No dicen, pues no saben, que esas fiestas son homenajes a la mujer cuya fantasía les dio la vida.

lunes, 25 de noviembre de 2013

El valor de una ficha naranja

EL VALOR DE UNA FICHA NARANJA[1]

Casino Cosmopole, Malmö. 25 de noviembre de 1983



Lars Anderson recorre las señoriales estancias del Casino Cosmopole sintiéndose extraño en ese ambiente de triunfadores, la élite de la ciudad. ¿Llegará a integrarse en ese mundo? Sabe que no, no va con su carácter. Está allí para darse un premio tras el éxito de su viaje de negocios. Es su última noche en Malmo y espera tener algo divertido que contar cuando vuelva a su pueblo. Con ese ánimo cambia cinco mil coronas en fichas y decide apostarlas a cara o cruz: a impar en la ruleta central. Si pierde, volverá al hostal donde ha dormido las tres noches anteriores. Si gana, derrochará allí mismo su ganancia.
Martin Johnson recibe la señal convenida. Se acerca a la ruleta central, apuesta cinco mil coronas al trece y pierde. Tras un gesto de fastidio, repite la apuesta y esta vez gana. Recibe ciento ochenta mil coronas, que para su sorpresa le entregan en fichas negras y moradas, mientras la única ficha naranja es para a un hombre que ha apostado a impar. Protesta, pero nadie le hace caso.
         Gustav Kallström, detective del casino y agente del UNDK[2] acaba de darse cuenta del error. Las instrucciones eran entregar la ficha naranja a un hombre de unos cuarenta años, delgado, chaqueta azul, gafas de pasta negra, que apostaría al trece y llevaría una pajarita azul. Los crupieres lo han confundido con un hombre que cumple con esa descripción, aunque apostó a impar, y viste una pajarita color verde.
         Linda Monroe felicita al ganador de la ficha naranja con un apretado abrazo y un beso en la mejilla, no lejos de la boca. Él, sintiendo el cosquilleo del beso, acaba de decidir qué le gustaría lograr con su ficha naranja.


         Todas las piezas de la partida se concentran en el bar. Martin, el de la pajarita azul, bebe champagne con Anna, una de esas mujeres que suelen merodear por el casino esperando que algún ganador les regale alguna ficha que perderá al black-jack. A la otra no la conoce, es una pelirroja que parece amiga de Anna. Lars, con su pajarita verde, ríe y brinda con champagne con una mujer espectacular. Deduce que la mujer es de la CIA, ya que de otro modo Jones, que finge beber whisky con cara de pocos amigos, no estaría tan tranquilo. Dos tipos serios con traje oscuro beben naranjada. Al más mayor lo reconoce como agente del KGB.
Gustav se siente como el árbitro de la partida, un árbitro parcial, pues en un momento dado tendría que ayudar a ganar a la CIA. Por ello está atento a los siguientes movimientos, que llegan cuando Linda toma de la mano a Lars y le dirige hacia el ascensor, sabe que con destino a la habitación 224. Poco más tarde Martin, el contacto de la CIA sale del bar con las dos mujeres, rumbo a la 513.
Jones permanece en su rincón. De origen galés es aficionado al buen rugby y así ejerce su profesión, actuando rápido y combinando bien y, cuando es necesario, sabe salir de las melées con el balón controlado hasta llegar a la línea contraria sin reparar en nada ni nadie. Los de la KGB piden otra naranjada.
En la habitación 224, Linda sienta a Lars, mientras ella, bailando música inaudible, desata la tira que sujeta su vestido sobre el hombro derecho. Luego la que la sujeta al izquierdo y va dejando que el vestido color malva caiga hasta sus caderas. ¿Qué me darás para que siga?
Lars, tragando saliva, ofrece la ficha de color naranja. Ella la recoge, la guarda en su bolso y vuelve a colocarse el vestido. Lars, sorprendido, oye hablar a Linda de algún peligro y que no debe salir de la habitación. Y, antes de marcharse, deposita un suave beso para cerrar la boca del desencantado hombre.
Martin da paso a su habitación a las dos mujeres. Cuando él entra sale solo hay una, la pelirroja de acento extraño, que, con un gesto de cabeza, conduce su mirada hacia la derecha de la cama. Allí yace la bella Anna con rictus de sorpresa y una herida de bala en la frente. Al volver a mirar a la mujer de acento extraño, ella le está encañonando con un revólver y le exige la ficha naranja. Él niega tenerla, pero ella dice saberlo todo. Que se ha trucado la ruleta para que él ganara y así darle las claves de la frecuencia de comunicaciones del KGB en una ficha naranja. Él intenta explicarlo, pero no sabe cómo. Bromea recordando que alguien dijo que La verdadera explicación, sencillamente no se puede explicar [3].
El estallido es absorbido por un silenciador, pero la rodilla de Martin queda destrozada. Ella, que no está para bromas, vuelca el contenido de los bolsillos de la chaqueta de Martin sobre la cama, una lluvia de fichas negras, moradas, verdes y azules, ninguna naranja. Y golpea al hombre que se duele junto al cadáver de Anna.
Jones comprende, por la señal que hace Linda desde la puerta del bar, que ella tiene la ficha naranja. Tras unos segundos cae en la cuenta y sale del bar apresuradamente. Los hombres del traje oscuro salen tras él. Gustav, el detective les sigue discretamente.
La mujer ha revuelto la habitación sin encontrar la ficha naranja y, por pura rabia, dispara contra la rodilla sana de Martin. La puerta de la habitación se rompe y el maltrecho Martin siente caer sobre él a la pelirroja y como se inunda su pecho por un fluido espeso. Es la vida que brota desde la herida que ha desfigurado el rostro de la mujer. Jones urge a Martin a salir y al comprobar que su contacto tiene destrozadas las rodillas grita ¡Mierda! y se oculta en el cuarto de baño. No tardan en irrumpir en la habitación dos tipos con traje oscuro. El más joven intenta socorrer a su compañera. El más mayor, tras revisar la habitación se dirige al cuarto de baño, cayendo a plomo apenas introduce la cabeza.
El detective del casino, pistola en mano, aparece exigiendo con un resuelto grito que todos queden quietos. El joven de traje oscuro deja el cadáver de su compañera en el suelo y levanta las manos. Jones también, aunque con sonrisa burlona. Martin pasa del sollozo al llanto abierto.



Jones dice necesitar una copa a la que invita a sus colegas, tanto al enemigo vencido como al detective del casino. Los tres se marchan, dando palabras de ánimo a Martin, a quien aseguran que enseguida será atendido.
La noche, que comenzó llena de expectativas, anuncia su veredicto con el sonido de las sirenas. Martin recuerda que la ruleta había alterado su curso para regalarle un triunfo, él solo debía canjear su ficha naranja por dos moradas con la agente Linda y disfrutar de ciento ochenta mil coronas y de la confianza de la CIA para futuras misiones. Algo sencillo, pero que no lo había logrado. Su ganancia eran solo una serie de fichas de plástico desperdigadas por la habitación, estaba tumbado, inválido, entre dos bellas mujeres, una de las cuales le miraba con una expresión congelada de sorpresa.
Lo siento Anna, viniste a mi habitación buscando placer y dinero y no he sido capaz de dártelo. Tú, al menos estás muerta, yo, en cambio, estoy acabado.
 Y esforzándose hasta alcanzar la pistola que poco antes le amenazaba, decide ejecutar lo que la mujer de acento extraño no hizo.
Suena, atenuado por el silenciador …
En el bar, un brindis entre Jones, Gustav y un joven espía, dispuesto a cambiar de bando. 
Y en la habitación 224 un tenue sonido de sábanas producido por Linda al acostarse, que despierta a Lars.



[1] Una ficha naranja vale mil dólares o mil euros. En nuestro caso, diez mil coronas suecas.
[2] Oficina de inteligencia sueca.
[3] Lo dijo Julio Cortázar.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Optimismo de lunes


Lunes para mi de fiesta, optimista, que me permite unirme a la convocatoria de Natalia en su blog imaginar.

Así termina Nashville, la película de Robert Altman de 1975. Una película en que se entrecruzan historias y nunca mejor dicho, ya que la cámara va siguiendo a un personaje hasta que se  cruza con otro, al que comienza a seguir. Muchas historias que confluyen en un final que por si acaso no cuento, solo decir que es cuando Barbara Harris aprovecha su oportunidad para cantar este Eso no me preocupa.




Feliz lunes a todos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Huelga de limpieza en Madrid





He dado mi apoyo a la huelga de limpieza que se está desarrollando en Madtrid, aún sabiendo que mi ciudad está hecha una marranada y a que la suciedad normal por diez días sin limpiar ni recoger la basura está potenciada por actos de vandalismo. Se lo doy, sin tener ninguna vinculación con los trabajadores de esos servicios, porque creo que su lucha tiene razones y una gran importancia.

El servicio municipal ha sido externalizado, empleando esa cantinela pendiente de demostrar que dice que será más eficaz y barato si lo realiza una empresa privada que si lo realiza una entidad pública. Si es más eficaz ¿será que quienes dirigen la empresa pública son unos ineptos?

Al margen de ello, la estructura de un servicio como este tiene básicamente dos tipos de gastos, los de personal y los de reparación, reposición o mejora de sus herramientas (entendiendo herramientas en sentido amplio). La empresa facturará por los costes que el Ayuntamiento soportaba, sumándole el beneficio que legítimamente deba obtener y el 21 % de IVA.

Eso incrementa el gasto. Entonces, ¿Cómo se puede ahorrar? Por una mejor organización del servicio, por una mejor gestión de las herramientas … o por una masacre en los derechos laborales de los trabajadores. Las dos primeras opciones son quimeras, la tercera, hoy, en España, no. Por ello se ha despedido a buena parte de la plantilla y a quienes permanecen se les ha reducido brutalmente el sueldo.

De esa forma cuadran las cifras, el Ayuntamiento ahorra gastos y las empresas son retribuidas con los tributos que pagan los madrileños, que no se reducen, ni siquiera la tasa por la recogida de basura, en la medida que se ahorra con la externalización.

Y así, varias empresas de oligarcas se van haciendo con toda la riqueza del país, hasta con los tributos que pagamos los ciudadanos. Todos los ciudadanos, incluso quienes sufren los despidos o rebajas de sueldo que ellos no tienen reparo en decidir.

Dicen que la avaricia rompe sacos. En Madrid, de momento, está rompiendo bolsas de basura.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Elisa protagoniza un relato



Esta semana Dorotea nos propone un juego. Alguien que desconocemos quien es, en mi caso Elisa, ha sugerido unas palabras que conforman una historia que tampoco conocemos para, con ellas, componer un relato. 
En mi relato las palabras sugeridas aparecen resaltadas en rojo.
Los del resto de compañeros se pueden encontrar en el enlace del blog lazos y raíces.


PARA ELISA

El ratón Galíndez acababa de lograr un contrato indefinido tras superar el periodo de prueba en Utilidades del Calcio S.L., empresa solvente, pues había obtenido la concesión para la recogida de dientes de leche en el proceso de externalización de servicios realizado por El Ratoncito Pérez.

Aquella noche, terminado su trabajo, notó un olor a bebé. Como le resultaban enternecedores los recién nacidos, aunque fueran, a su juicio, tan monstruosos como los humanos, fue a verle y darle un regalo que le sobraba.

Mientras colocaba bajo la almohada de la cuna un osito de goma, de esos que cuando oprimes suena ñuiiiiqui, se sintió rodeado por algo blando y caliente que le asió y le condujo hacia una cavidad que se abría. Dentro de esa cavidad se sintió impregnado por una sustancia caldosa a la vez que una extraña fuerza le succionaba intermitentemente.

Fue entonces cuando escuchó un grito agudo, penetrante, y aterrador. Al instante, sintiéndose libre, corrió, sin tiempo para limpiarse las babas del bebé, esquivando a una gata que se lanzaba hacia él.

-          Miss Sifú, acaba con eso – Chilló la voz que antes había gritado

Y el ratón Galíndez, en un alarde de astucia, agilidad y, sobre todo, de suerte, saltó hasta alcanzar al cordón de la cortina que utilizó, como Tarzán utilizaba las lianas, para llegar al alféizar de la ventana, desde la que saltó al vacío.

Su paracaídas se abrió en el momento adecuado para aterrizar suavemente en La Plaza del Diamante, que como siempre era escenario de conversaciones tranquilas y apacibles. Allí sus pulsaciones volvieran a cifras normales y emprendió el camino a su casa, con una sonrisa de orgullo por su astucia, por su agilidad ...


Y, sobre todo, por su suerte.

 Imagen de La Plaza del Diamante


Para Elisa, con mis disculpas.
Y con referencias que se unen a la celebración del reciente cumpleaños del blog amigo La Plaza del Diamante y la entrada 100 del blog, también amigo, Con una sonrisa.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Amanecer


Amanecer

Una fantasía blanca
y carmesí. El pinar blando
prende el verdor goteante
de un oro granate y mágico.

La aurora viene de frente,
las alondras sonrojando;
del ancho de todo el monte,
entra el mar un viento claro


El color ha surgido cuando cada elemento del paisaje ha decidido independizarse, tomando impulso a partir del gris propiciado por la primera luz que mató la uniformante negritud.
Mar y viento orquestan la melodía que sirve como base para el canto del coro anárquico de aves. Al ritmo de ese son, trato de regenerar mis pulmones con el aire recién nacido, de impregnarme de él hasta que sea mi perfume. Mientras, el viento masajea mi piel, que tonifica con su suave humedad .
Mis ojos se llenan de ese espectáculo, tan repetido por diario como diariamente nuevo, del que trato de conservar su sabor, sabor de vida, de esa vida que se me va, irremediablemente, con las alondras, volando hacia algún lugar.


Bajo la propuesta de Valaf, esta es mi aportación continuando unos versos de Juan Ramón Jiménez. Los otros relatos participantes se pueden encontrar aquí, en la taberna de Valaf, donde es seguro el buen ambiente, la buena música y adonde ya mismo me voy para tomar una buena pinta de cerveza.

jueves, 31 de octubre de 2013

Halloblogween 2013




Este relato participa en la quinta edición del Halloblogween, un encuentro de relatos para esta noche organizado por Teresa Cameselle. A trabvés del enlace anterior se puede acceder a la central en que se recopilan los enlaces con los diferentes relatos participantes.


Aquel sábado fui con unos amigos a visitar el casco antiguo de Toledo. Había un gran ambiente, aquel espacio congelado en el pasado estaba lleno de personas del presente, unos descubriendo lo que conformó la convivencia de las tres grandes culturas, otros, como nosotros, revisitándola, descubriendo nuevos detalles.
El caótico trazado de esas maravillosas callejas puede ser un laberinto si uno se despista y se pierde del grupo. Viendo a una pareja de simpáticos japoneses ante el escaparate de una de esas tiendas que venden espadas, damasquinados y demás artesanías, me ofrecí a fotografiarles y entonces me ocurrió, me perdí. Por más que caminé, no conseguí reencontrarme con mi grupo. Igual que yo perdí el norte, mi teléfono perdió la cobertura y en medio de mi incipiente desesperación me llamó irresistiblemente la atención un guía que blandía un estandarte verde con el estampado de un águila bicéfala de color negro. No pude evitar seguirle y desde entonces continúo siguiéndole. No soy el único, tras el pendón verde caminamos más de veinte personas, entre ellos la pareja de japoneses a los que hice la foto.  
Mi vida desde entonces, víctima de un extraño embrujo, consiste en seguir una comitiva que deambula sin voluntad propia, sin rumbo, sin fin, sin remedio y sin sentido, y creo que esto será así hasta que se apague el farol del mundo.
Pero no dramaticemos, entre los compañeros de ruta hay un magnífico ambiente, nos hemos hecho buenos amigos … nada une más que compartir una maldición.

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Decenas de miles de turistas vagan continuamente por las calles de Toledo. Este es el caso que acabamos de leer, obtenido con nuestro psico-espectrógrafo el pasado fin de semana. Estas comitivas son visibles a medida que las calles están transitadas e invisibles conforme se vacían. Ello acentúa el peculiar misterio del lugar.
Este caso es semejante a la leyenda de la Santa Compaña aunque el contagio se produce de forma diferente. En aquellas tierras, más fértiles y sugerentes, basta con un mero contacto visual. En esta tierra dura y seca, exige un contacto físico, que en el caso que nos ocupa se debió producir en las entregas de la cámara fotográfica con los turistas japoneses.
Junto a este caso de los turistas fantasmas, estamos investigando otro mucho más terrorífico: el que afecta a cientos de personas que atrapados en una comitiva que recorre el Ikea de Alcorcón.

Turistas por las calles de Toledo ¿Alguno será fantasma?


NOTAS:
-          La expresión hasta que se apague el farol del mundo está tomada de El viaje de Baldassare, de Amin Maalouf

-          El psico-espectrógrafo es un ingenio que transcribe los pensamientos de los fantasmas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Dibujos animados



Esta semana, de la mano de Gus y aquí, se presentan relatos contando aventuras de algún personaje de dibujos animados. 

Para preparar esta entrada pensé en la Pantera Rosa y volví a ver este memorable episodio de que cada vez que veo me hace llorar de risa.




Creo  que  es  inmejorable, así que no digo nada más. Me voy, con mi  canotier para unirme a esos simpáticos selenitas. 

Os dejo con una bonita canción de Pedro Guerra, cuya letra es muy adecuada al tema de la semana. 

 

lunes, 21 de octubre de 2013

Agresividad al vacío





Aquel viernes conducía de vuelta a casa, sin prisas así que, al ver el acceso al polígono industrial decidí que esta vez no pasaría de largo, sino que entraría a echarle un vistazo.
El ambiente que encontré tenía algo de fantasmagórico: había industrias sin humo, almacenes sin mercancías y talleres sin arreglo, casi todos olvidados tras cierres de un gris sin esperanza, muchos de ellos precintados por el óxido. En una de las rotondas que no ordenaba ningún tráfico, llamó mi atención una especie de balón de baloncesto. Paré, para ver si estaba en condiciones de uso y me sorprendió su forma ovalada. ¿un huevo?
La tarde iniciaba su retirada hacia el este, al ser nuevamente vencida por la noche y pasar una noche en un polígono abandonado me da más miedo que hacerlo en la profundidad de un bosque, por lo que decidí marcharme enseguida. Dado que un huevo es promesa de vida, no fui capaz de dejarlo morir en aquel desierto de asfalto.
Con el huevo en el asiento de copiloto, asegurado con el cinturón de seguridad, conduje cuidadosamente hasta mi casa. Allí coloqué el huevo en lugar propicio, al calor de la luz de dos flexos.
Ni la noche del viernes ni durante todo el sábado pasó nada. Yo no podía dejar de acercarme obsesivamente a comprobar su estado, incluso de noche despertaba de tanto en tanto para ver si al fin había surgido algo. La tarde del domingo volvería a casa mi familia y temía que me descubrieran empollando un balón de baloncesto ovalado. Como era urgente que todo acabara, abracé el huevo para darle más calor. Así estaba cuando estalló. No pude ver qué pasaba, solo escuchar el ruido y ver una fugaz y bella combinación de colores que apenas puedo recordar. Me sentí sentirme impregnado por una sustancia viscosa y percibí un olor penetrante, extraño, incomparable con cualquier otro.
Seguramente estaba deslumbrado cuando surgió aquella criatura, porque no la había visto hasta que noté su mirada clavada en mí mientras me duchaba. Entre su aspecto amenazante y mi desnudez, me sentí víctima propiciatoria de su ataque. Sus ojos, de un temible verde esmeralda, miraban en todas las direcciones, sin descuidarme a mí. Mientras iba liberándome del terror, definí que se trataba de un ser de poco más de un metro de altura, aspecto de reptil, aposentado sobre dos fuertes patas, con dos brazos que finalizaban en manos casi humanas, cubierto de plumas. En su cara destacaba un pico grande y puntiagudo además de esos ojos en los que junto a una desmesurada agresividad, reflejaban un total vacío. Tal vez por eso estaba tan quieta.
Aprovechando su pasividad me vestí y salí del culo de saco que era el cuarto de baño hacia un espacio más abierto, como era el pasillo. Al pasar a su lado sentí un dolor agudo, el que me produjo el arañazo que aquello había logrado dar sobre mi espalda. Cuando lo miré, su mano derecha estaba manchada con mi sangre y su pico estaba abierto, sin emitir ningún sonido. Los ojos seguían proyectando una irracional agresividad y una sensación de vacío.
Corrí hacia la cocina para armarme con un cuchillo y vender cara mi vida. La criatura no me había perseguido, se había escondido. Con pasos poco firmes, con un miedo que seguramente aquel ser podría oler, fui avanzando, siempre tratando de mantener mi espalda cubierta. Lo que temía ocurrió cuando entraba en el salón. La bestia cayó sobre mí y yo a duras penas podía defenderme de sus arañazos furiosos y esquivar los picotazos que me lanzaba, hasta que saqué fuerzas para apuñalarla con todas mis fuerzas.
La bestia yacía a mi lado. Un fluido denso, de amarillo sucio, manaba sin pausa de su cuerpo. Nuestras miradas coincidieron. En la suya el tono amenazante decayó para dejar la de un profundo y terrible. Sé que no habló, como supe que se disculpaba y que me agradecía haberle dado fin.
Así estaba cuando se abrió la puerta de mi casa. Mis padres y mi hermana gritaron al verme herido y blandiendo un cuchillo. Ellos no habrían dado crédito a lo ocurrido de no ser por la evidencia de la criatura muerta y de las manchas, imposibles de eliminar. No conozco testimonios de hechos semejantes.
Sin embargo hoy no he podido evitar desviarme de nuevo hacia el abandonado polígono industrial. Allí siguen las naves con los cierres echados. Me he fijado que algunos hierbajos van reconquistando el terreno que les había robado el asfalto.
Y creo que, tal vez, esta naturaleza, al regenerarse en el artificio urbanizador, como el sueño de la razón, produzca monstruos.

En tal caso, en esta tierra proliferarán esas criaturas.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Celos

Esta semana, bajo la batuta de Pepe, escribimos sobre los celos. Los demás relatos participantes se encuentran en este enlace del blog desgranando momentos.





Al final del cuento triunfó el amor: me quedé con la princesa Alejandra. Ello, claro, tras una lucha encarnizada en la que estuve a punto de perder la vida, y en la que finalmente vencí al poderoso caballero negro y a la bruja.
Es decir, a partir de entonces ya todo sería comer perdices …

¡Y un huevo!

Alejandra tiene un cuerpo moldeado a la perfección y una cara, unos ojos, una sonrisa que hechizan.
¿Sabéis lo que es ir por el mundo junto a una mujer así?
Es que los camareros la atienden enseguida y, mientras la contemplan embobados, se les cae la bandeja sobre mí.
Que le abran amablemente todas las puertas y, mientras siguen sus pasos, la cierren en mis narices
Es constatar el deseo irracional que ella levanta a su paso, y yo, aunque sé que ella me ama, ¿qué puedo hacer? Antes me peleaba, pero comprendí que era inútil.
Claro que les entiendo, es tan bella, o por decirlo sin rodeos, está tan buena, que es imposible que no mirarla, no soñar con ella.
Intenté pedirle que no vistiera ropa ceñida, que dejara su encanto solo para mí, pero no pude al ver como en sus facciones se marcaba una mueca de pena, como brotaba una lágrima de esos ojos y resbalaba al lado de esa naricilla respingona.
Y lo peor es que cuando al fin estamos solos, toda esa rabia que he sentido en el día por ella me pasa factura y no estoy de humor para nada.
¿Qué puedo hacer?


El príncipe antes azul, hoy rojo de celos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Un acróstico de lunes, sonando Verdi, a la vuelta de unas vacaciones



Justo tenía que tocarle a Lucía
Una semana que uno decide perderse
Entre los acordes escritos por el maestro Verdi que sugiere Natalia

Vuelvo al blog a contar lo que vi
Estando por tierras del Este
Alicante

Sorprendentes carteles
 La Naranja Mecánica vista por playmobil


Dátiles colmando las palmeras
Palmera en Cullera
Extraños guerreros custodian el castillo de Garcimuñoz
Castillo de Garcimuñoz (Cuenca)

Ocasión de encontrar amigos
 En Valencia con Alfredo y José Vicente
Tiempo congelado en ciudades medievales
Entrada a Alarcón
Obras eternas bajo un cielo de ensueño
Antigua ciudad romada de Segóbriga
Ñúes pastando no vi, es cierto, pero

Os recordé, amigos de blog, esto siempre.