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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 15 de febrero de 2017

Este jueves un relato con imágenes demiúrgicas




Esta semana nos propone el Demiurgo de Hurlingham escribir un relato sobre alguna de las imágenes que nos ofrece y lo he aprovechado para fantasear con un suceso de actualidad, el asesinato en Malasia del hermanastro de Kim Jong Un, líder supremo de Corea del Norte. El relato mezcla hechos reales con fantasía, espero os guste.
Más relatos de la semana en este enlace.



En la foto se ve a las chicas que atienden el mostrador de Aerolíneas Demiúrgicas en el aeropuerto de Kuala Lumpur cuando hablaban con la prensa en una improvisada rueda de prensa, dado que fueron ellas quienes encontraron el cuerpo moribundo de Kim Jong-nam en la terminal, terminal en todos los sentidos para el norcoreano.
Contaron que ese tipo ridículo se había dirigido a ellas haciéndoles torpes proposiciones que rechazaron de plano. Media hora más tarde la encontró una de ellas en el servicio balbuceando, desnudo de cintura para abajo. No sabían que ese tipo habría sido el ser supremo de Corea del Norte de no haber sido por un incidente en otro aeropuerto, cuando intentaba entrar en Japón con un pasaporte dominicano, a todas luces falso.


Se sorprendieron de que su descubrimiento diera la vuelta al mundo causando el estupor con toques de humor negro con que se suelen recibir las noticias que proceden de aquel hermético país.
Mientras ellas hablaban con la prensa, dos mujeres bajan del taxi que les ha llevado desde el aeropuerto hasta un hotel en el centro de la ciudad. Según el taxista, a la primera que sale del vehículo parecen temblarle las piernas. Ha estado en silencio y nerviosa en el trayecto desde el aeropuerto. La segunda, en cambio, ha estado charlando, paga el viaje y ayuda a su compañera a llegar al hotel. No las volvió a ver.
En el hotel comparten habitación. La primera cae sobre la cama y llora. Siente aún dentro de sí el esperma de su víctima y da vueltas a su mente la cara del hombre cuando ella le inyectó el veneno. Desde entonces fue como una marioneta en manos de su compañera, que la vistió, la apartó del hombre y la llevó hasta un taxi y de allí a esa habitación de hotel.
Esa compañera que marca en su teléfono la clave cifrada que confirma que se ha cumplido la misión y que se dispone a finalizar el trabajo. Ese trabajo es fácil, solo clavar la aguja en el hombro y empujar el émbolo hasta vaciar la jeringuilla.

La nota de suicidio la redactó sin dejar sus huellas en el bloc de notas que la difunta llevaba siempre en su bolso.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Un jueves con protagonista oculto: En busca de la belleza.

 


Esta semana vuelve Encarni y lo hace pidiéndonos que el protagonista de nuestro relato sea algún otro participante en estos jueves literarios. Por sorteo me ha tocado alguien que pronto se revelará y que me inspira el siguiente título, al que seguirá el relato:


EN BUSCA DE LA BELLEZA


Leyendo su blog se aprecia que se trata de una persona con ideas están bien definidas, comprobamos que su cabeza está muy bien amueblada. Se aprecia también que cuida las palabras con las que expresa esas ideas, el modo en que combina con las anteriores y forma un conjunto armónico.
Trate de lo que trate mejora ese mundo, lo reviste de ese halo de belleza y, aunque haga una denuncia lo hace con estilo y eso parece ser un intento de transformar el mundo, de embellecerlo.
Tuve la suerte de conocerlo. De primeras uno aprecia una imagen cuidada, elegante sin alharacas y es cuando el tiende la mano amiga y suena una voz cálida que apetece seguir escuchando.

Creo que el personaje oculto empieza a asomar…





Merece la pena, efectivamente, escucharle. Sus palabras cálidas tienen la vehemencia de quien tiene las ideas ben ordenadas y llegan acompañadas con una gesticulación que las acentúa muy adecuadamente. Sus palabras llegan igual que sus escritos, claras, ordenadas, embelleciendo aquello que cuenta.
Luego uno sabe que su vida, efectivamente se ha centrado en buscar la belleza. Se ha dedicado al interiorismo, a racionalizar y embellecer entornos aún sujeto a limitaciones de espacio, presupuesto o veleidades de sus clientes. Y otro negocio familiar es la floristería. Siempre belleza, aún en recintos limitados, como se aprecia en este regalo de Carolina Cot Floristas a Cris.



He tenido la suerte de estar a su lado en momentos en los que hemos llegado a lugares en los que ha encontrado esa belleza que busca, he podido vivir a su lado su fascinación, su reacción. Por ejemplo en éste:


Nada más que decir, solo esperar que sus caminos le acerquen a la belleza que busca, que el mundo se impregne de la belleza que está dispuesto a ofrecerle.
Y, egoistamente, que nuestros caminos continúen cruzándose con frecuencia.

Feliz viaje, amigo.




jueves, 2 de febrero de 2017

Deber cumplido (jueves de lluvia).



Esta semana en la que Inma nos propone hablar de días de lluvia he recordado un relato que escribí hace nueve años. Fue mi quinta entrada de blog y ahora, revisada, la vuelvo a publicar y es mi publicación número seiscientos tres.

Los relatos escritos bajo la inspiración de la lluvia pueden leerse en el Molí del Canyer.


 DEBER CUMPLIDO

Caminaba solo, cabizbajo, por una calle mal iluminada, bajo la lluvia absurda de una noche sin magia.
Se llevó la mano al bolsillo. Debería haber sacado el teléfono y comentar lo ocurrido, liberarse de la carga, pero no, lo que sacó fue otro cigarrillo.
Con el reflejo de la tenue luz en el suelo encharcado, a medida que avanzaba veía brillos de corta vida sobre en la negritud del asfalto.
Sabía que lo ocurrido volvería a su mente. También a su cuerpo mediante punzadas de dolor. Sería imposible borrar aquellos ojos que le pedían compasión, esos intentos de desviar la conversación como pidiéndole que no lo dijera. Pero había ido allí a cumplir resueltamente su deber y estaba determinado a hacerlo.
¿Cruelmente?  ¿Es cruel la verdad?
La brasa de la colilla golpeó el asfalto creando un fulgor en la noche. Fuego de artificio a ras de suelo.
Se le habían revuelto las entrañas, como otras veces, como cada vez que tuvo que hacer lo que había que hacer. Como otras veces pero diferente. Siempre es diferente.
Nuevamente comprobaba que no había nacido para el glamour. El vino y las rosas no eran para él. Lo suyo era corregir, enderezar lo torcido para que continuase en la dirección debida.
No había ni luces en las ventanas. Resultaba imposible creer que tras cualquiera de ellas pudiera haber ni una brizna de pasión en esa noche.
La lluvia le favorecía, si surgía alguna lágrima la podría disimular. bajo un frío que no correspondía con la fecha; pero que le confortaba, alargando su camino.
Sabía que la historia se tergiversaría. Él mantendría el secreto, pero lo ocurrido sería contado por la otra parte, justificando sus propios actos y calificándolo a él como intransigente, cruel o tal vez incluso peor.
Pero le daba igual. Sabía que había cumplido su deber. Y arrancando su coche para volver a casa se sintió satisfecho.
Y de camino preguntó por qué a veces la satisfacción se viste de tristeza.

viernes, 27 de enero de 2017

Jueves de soledad




Esta semana toca hablar de soledad y no he sido capaz de concretar las ideas que tenía.Finalmente he escrito esto sobre esa parte de España que se desertiza,  pueblos como Torremocha de Ayllón, donde tomé esta foto.
Los relatos sobre soledad se pueden leer desde este enlace.




Cuando era niño el autobús se llevaba del pueblo a más personas que las que nacían. 
No es dado a hablar, es seco y duro, como la tierra sobre la que creció. Sin embargo, sentado con él al calor de la chimenea y compartiendo unos vasos del vino que produce para su consumo, va rememorando y cuenta cosas.
Cuenta con orgullo que fue a la escuela en el pueblo, porque aún había una escuela, en la que Don Ramón, un viejo profesor, enseñaba todo a los niños de todas las edades. Hay un destello en sus ojos al hablar de Don Ramón porque fue quien además de enseñarle a leer, le indujo a hacerlo. Son sus libros y la radio quienes siempre le han acompañado, porque las personas que no se llevó el autobús fueron muriendo. De viejos, apunta con gesto resignado.
Ahora no queda nadie más que él en el pueblo. Una decena larga de kilómetros le separan del núcleo de población más cercano y varias de uno con comercio y servicios. Siempre por unas endiabladas carreteras que él recorre con su furgoneta para vender y comprar. Vender lo que la tierra le da. Comprar lo que necesita para subsistir.
Subsistir en una soledad que no siempre fue así. Me habla de amor, del que vivió y que fue una historia de Romeo y Julieta en la Castilla que se despuebla. Los padres de ella querían para su hija algo mejor que él y se la llevaron a la capital, no a la de la provincia, sino a la del Estado.
Cuenta que desde hace unos años algunos de sus amigos, incluso hijos de sus amigos, vuelven al pueblo en verano y que incluso se han vuelto a celebrar las fiestas. Sí, también ha vuelto ella y, me dice al oído, como si alguien pudiera escucharnos, que Julieta y él hacen el amor que entonces se les negó.
Realmente no ha sido nada desagradable quedarme atrapado por la tempestad en este pueblo perdido del interior. Realmente he disfrutado de la hospitalidad del último habitante de ese pueblo duro y frío y realmente estoy dispuesto a cumplir mi promesa de volver cuando haga mejor tiempo. Para las fiestas.

jueves, 19 de enero de 2017

Esta semana hablamos de tutela.



Esta semana nos vuelve a dirigir San, que propone hablar de la tutela. He estado recordando a mi estupendo profesor de Derecho Civil IV, Sr. Martín Blanco, probablemente el mejor que tuve en la carrera.
Pero creo que será mejor que os cuente lo siguiente, basado en algo que viví hace justo un año al conocer casualmente unos pisos tutelados para personas con discapacidad intelectual. 
Los demás relatos sobre tutela pueden encontrarse en este enlace.




Es una mañana de domingo de invierno en la que se agradece el esfuerzo del tímido sol para dar una tenue luz. Un coche blanco cruza el pueblo. Para, preguntan algo a Manolo Carretilla, quien hace gestos indicando que sigan de frente y luego giren a la derecha.

Sigue esa ruta el coche blanco hasta aparcar cerca de la Plaza. Del coche salen una mujer, un hombre y un niño y avanzan hacia los pisos tutelados de las monjas. En la misma puerta se ponen a hablar con dos de los chicos que viven allí. Son Javi y Alfonso. Javi es muy dicharachero y Alfonso no habla, probablemente porque no encuentra momento dada la locuacidad de su compañero.
No saben quién es ese Gabriel por el que preguntan los forasteros y deducen que debe estar en la residencia hacia la que les guían. Durante el trayecto Javi explica que casi todos viven en la residencia, pero ellos no porque son capaces de vivir solos. Se levantan, van a su trabajo, hacen sus compras, su comida y salen a divertirse sin necesidad de ayuda, aunque, reconoce, que hay personas que les supervisan.
Interrumpe su relato continuamente para saludar o bromear con las personas que se cruzan en su camino y cuando llegan a la residencia todo son abrazos con los residentes y sus responsables aunque, según el relato de Javi, debían haber estado juntos apenas unos minutos antes.
Los forasteros se quedan en la residencia, donde Gabriel les recibe con un gran abrazo. También les reciben con cariño el resto de personas alojadas allí, todos queriendo saber qué relación une al compañero nuevo con sus visitantes. Toda la escena se desarrolla bajo la mirada atenta de quienes trabajan el domingo con esa su otra familia.
Mientras tanto, Javi y Alfonso vuelven a esa casa en la que viven solos. Solos pero tutelados. Solos pero derrochando cariño. Solos pero arropados por todo el pueblo. 

viernes, 13 de enero de 2017

Un viernes de juegos



Este jueves toca jugar. Lucía puso las normas y Verónica se encarga de dirigirlo.
Los relatos que se escribieron en base a esa propuesta se pueden leer desde los enlaces que encontraréis aquí.



Leyendo aquel expediente apareció ese nombre y su mente entró en flash-back.
Allí estaba ella, treinta años antes, huyendo de la policía, ocultando su cuerpecillo donde cupiese, generalmente tras el material de obra acopiado en alguno de los solares que se estaban construyendo en aquella España del desarrollismo.
Era buena, tardaban mucho en encontrarla y algunos desistían, pero él, ese cuyo nombre aparecía en el expediente, era un concienzudo policía que terminaba encontrándola e inflexible, la arrestaba, resistiendo los intentos de ella que intentaba sobornarle con sus encantos de niña.
Por lo visto el espejo de la vida había cruzado sus reflejos. Ella es, ahora, una metódica inspectora de policía y él, a la vista del expediente, un empresario que había decidido infringir las reglas del juego. Solo faltaban las pruebas para arrestarle.
Así que analizando lo que hacía él ahora, supo donde habría ocultado la documentación si fuera él y dio la orden de que se registrase una modesta caseta auxiliar de una obra de tantas que se levantaban en la España de la burbuja inmobiliaria.

Cuando él, esposado, era conducido al calabozo, la miró, avergonzado. Ella, aunque pretendía no mirarle, lo hizo y sintió que había hecho un buen trabajo, aunque algo le dolía muy adentro. Y supo que el tiempo pasa y desaparece, pero deja marcas muy profundas.

jueves, 5 de enero de 2017

Este jueves... ¿Despegar o aterrizar?


Este jueves víspera de Reyes la propuesta nos llega de una viajera incansable, Vivian, que ofrece varias disyuntivas, como la de despegar o aterrizar, con la que me quedo para mi relato.

Los relatos escritos con la inspiración que nos aporta mi querida amiga pueden leerse en los apuntes de una geminiana.





¿Despegar o aterrizar?


La disyuntiva no le importaba demasiado.
Había adoptado aquel lugar como su tierra, aunque no era tierra podía ser hogar ya que, como dijo Paul Young, allí dónde esté mi sombrero está mi hogar.  Y en el avión, evidentemente, cabe un sombrero.
Ya había fijado allí su hogar cuando leyó esas tesis, en base a Kavafis, que invitan a disfrutar el viaje, no tanto la meta, y las hizo suyas como modo de vida.
Desde entonces allí está, viviendo en un avión, conociendo el aire de muchas ciudades aunque sin adentrarse en ninguna porque no, no quiere abandonar su hogar.
Sabe que para algunos su presencia resulta molesta, pero ¿qué le va a hacer? Todos tenemos filias y fobias, aunque a ella realmente nadie le molesta, es más todo le interesa y trata de sacar de cada persona, de cada alimento, de cada objeto, algo positivo.

Pero, ¡hay gente tan desagradable! Acaban de intentar agredirla con una revista. Menos mal que tiene buenos reflejos y ha esquivado el golpe. Nunca entenderá que es lo que molesta a la gente de una mosca viajera.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Este jueves, asesinato en la cena de nochebuena


Esta semana tan festiva Carmen nos propone escribir sobre los sentimientos encontrados en Navidad. Al hilo de ello mi aporte es el siguiente.
Más relatos sobre esos otros sentimientos navideños en mezclando arte.



Las fiestas son para quienes tienen vida honorable, quienes vivimos al margen de la Ley no tenemos de eso.
Así que, ¿Qué mejor forma de celebrar la Navidad que trabajando? El sueldo me permitiría vivir bien durante un par de meses.
Entré en la casa sin problemas y me moví por ella entre unas veinte personas que bebían y hablaban sin reparar en mí. Encontré a mi víctima en medio de un grupo que le escuchaba. Como no me gusta interrumpir, le escuché mientras mis manos aferraban dentro de cada bolsillo las armas con las que acabaría con él.
¿Sabéis como se llaman los habitantes de Belén? Dijo.
El final estaba cerca, el del chiste y el de su vida.
¡Figuritas! – Concluyó y me entró un ataque de risa, en medio del cual mi víctima me tendió su mano preguntándome quien era yo. Cuando uno está confuso lo mejor es decir la verdad, así que le confesé que soy un inmigrante sin familia ni trabajo que se había colado en su casa para disfrutar de una cena en familia. Él me sujetó del brazo y me invitó a quedarme a cenar.
Ahí estaba, tan a gusto, comiendo y bebiendo al lado de la persona a la que debería haber matado, hasta que tuve que ir al cuarto de baño dónde, mientras orinaba, escuché, a mi espalda una voz femenina que me recriminó;
 No has cumplido tú trabajo.
Cuando pude volverme no había nadie. No había cumplido mi trabajo ni lo iba a hacer, por agradecimiento a mi anfitrión como porque un profesional actúa con el estómago vacío y yo ya no lo tenía.
Tenía que localizar a quien me había recriminado, sin duda quien pagaba el trabajo que no hice y observando a las asistentes deduje que era una mujer de unos cuarenta años largos como ese vestido que se ajustaba a su cuerpo tanto como mi vista a sus ojos mortalmente verdes y cuyo escote era tan amplio como su falsa sonrisa.
Luego sabría que era cuñada de mi anfitrión y que entre ellos había una pugna por controlar la empresa del padre de ella, en la que ambos eran directivos.
Cenamos, llenaron nuestras copas de cava y cantamos un brindis, tras el cual un ruido desentonó del de choque de cristales y el cuerpo de mi contratante cayó sobre la mesa en lo que pareció un desmayo hasta que su melena rubia se tiñó de rojo sangre.
El anfitrión me guiñó un ojo.
La policía inculpó al exmarido de la mujer de los ojos verdes por ese crimen que resultó perfecto.

Porque ahora el anfitrión dirige la empresa, en la que me ha ofrecido un puesto en el departamento de seguridad, aunque antes de incorporarme tengo que hacer un cursillo que imparte el asesino de la cena de nochebuena.

martes, 27 de diciembre de 2016

Semanas 51 y 52 de las 52 de 2016.




Y después de leer lo que publica Sindel esta semana en su blog y de ver el vídeo uno queda tocado.

Creo que, dejando a un lado otras cosas que me gustaría contar, hoy toca decir que NO SE OLVIDA que han sido tres años leyendo a unas personas ya conocidas, aunque fuera virtualmente y a otras conocidas en ese juego de contar palabras, personas unas y otras a las que leyendo sus versiones sobre el tema de cada semana, o sus comentarios a las realizadas en este blog, han ganado un espacio en mi corazón.

Una niebla de tristeza parece nublar este grupo de contadores de semanas, pero pronto esa niebla se disipará y NOS VOLVEMOS A VER, nos seguiremos leyendo quienes hemos estado en contacto durante estos últimos años contando semana a semana, porque por aquí seguiremos, publicando cada cual nuestras cosillas.


Un abrazo muy cariñoso para quienes hemos estado compartiendo este tiempo. 


sábado, 24 de diciembre de 2016

Cierre de la convocatoria






La fiesta del jueves 22 de diciembre ha sido extraña. No la fiesta en sí, hubo música, antigua, podemos decir, pero es que la anfitriona tampoco es joven, hubo sabrosos canapés y líquidos procedentes de las mejores destilerías del planeta.
Lo extraño fue el grupo de invitados, pues casi una mitad estaban deseando escuchar eso de luces… cámara…. ¡acción! La otra mitad estaba más acostumbrada a hallarse en el círculo de lucha del sumo.  Cuerpos muy trabajados, unos para cumplir los cánones de belleza, otros para una lucha honorable y milenaria.
Organiza la fiesta en su mansión la vieja Dzazá, que agota su vaso de whisky con tanto estilo como agotó su vida, deseosa de apurar un trago más de su vida entre gente con glamour.
Ahora mira con poco disimulo a ese viejo actor que sobrevive participando en humillantes realitys, que charla con Sakaoko, un joven luchador de sumo con quien tiene tanto y tan poco que hablar. A éste lo saluda Takeru Ata, quien le venció en un combate decisivo para éste, pues el premio del triunfo le permitió pagar la operación a vida o muerte que necesitaba su madre.
Mira a Takeru sin atreverse a saludarle Mónica Santiago, pues le reconoce de verle por la televisión. Ella charla con Kim y con la actriz promocionada por Gemma García, las tres que acaparan las portadas de las revistas especializadas. Gema García y Kaomi hablan y ésta última toma una fotografía de las tres juntas que envía por wassap a Gats, pidiéndole que deje de rememorar a su musa y escriba un guión como los de antes con esas tres actrices.
A Kaomi se acerca María, con la intención de pedirle un autógrafo, es su modelo y Kaomi le pregunta por el chico que va con ella. Es un veterano actor que charla con el luchador cinéfilo de Neogéminis, quien está disfrutando de esta fiesta en la que puede ver y hablar con las estrellas de su deporte y de su afición. La veterana actriz que llegó con él charla con esa otra que nos contó Montserrat, aunque ésta no deja de compararse con las demás mujeres de la fiesta.
Todo ello es observado minuciosamente por el joven autor del videojuego Bes, quien además de probar los diferentes canapés toma notas mentalmente para acercar a los personajes de su videojuego a los reales y, cerca de él, una agente inmobiliaria feliz por su último negocio, brinda con su hermano.
Y ahora, con la fiesta concluida muchos de los asistentes se desplazarán a una aldea cercana para celebrar la tradicional fiesta de Navidad, debe ser impagable ver a tantos actores y actrices en declive y a tantos luchadores y luchadoras de sumo cantar:
 Tió, tió… caga un mon d’avellanes i pinyols i mel també
si no cagues tio, et donare un cop de bastó Tió, tió, tió….
Y ahora la antorcha juevera, engalanada de Navidad, pasa a manos de Carmen Andújar, que nos formulará la siguiente propuesta en su blog MEZCLANDO ARTE, el espectáculo debe continuar.

Y, por supuesto, os deseo MUY FELICES FIESTAS.