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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 13 de enero de 2017

Un viernes de juegos



Este jueves toca jugar. Lucía puso las normas y Verónica se encarga de dirigirlo.
Los relatos que se escribieron en base a esa propuesta se pueden leer desde los enlaces que encontraréis aquí.



Leyendo aquel expediente apareció ese nombre y su mente entró en flash-back.
Allí estaba ella, treinta años antes, huyendo de la policía, ocultando su cuerpecillo donde cupiese, generalmente tras el material de obra acopiado en alguno de los solares que se estaban construyendo en aquella España del desarrollismo.
Era buena, tardaban mucho en encontrarla y algunos desistían, pero él, ese cuyo nombre aparecía en el expediente, era un concienzudo policía que terminaba encontrándola e inflexible, la arrestaba, resistiendo los intentos de ella que intentaba sobornarle con sus encantos de niña.
Por lo visto el espejo de la vida había cruzado sus reflejos. Ella es, ahora, una metódica inspectora de policía y él, a la vista del expediente, un empresario que había decidido infringir las reglas del juego. Solo faltaban las pruebas para arrestarle.
Así que analizando lo que hacía él ahora, supo donde habría ocultado la documentación si fuera él y dio la orden de que se registrase una modesta caseta auxiliar de una obra de tantas que se levantaban en la España de la burbuja inmobiliaria.

Cuando él, esposado, era conducido al calabozo, la miró, avergonzado. Ella, aunque pretendía no mirarle, lo hizo y sintió que había hecho un buen trabajo, aunque algo le dolía muy adentro. Y supo que el tiempo pasa y desaparece, pero deja marcas muy profundas.

jueves, 5 de enero de 2017

Este jueves... ¿Despegar o aterrizar?


Este jueves víspera de Reyes la propuesta nos llega de una viajera incansable, Vivian, que ofrece varias disyuntivas, como la de despegar o aterrizar, con la que me quedo para mi relato.

Los relatos escritos con la inspiración que nos aporta mi querida amiga pueden leerse en los apuntes de una geminiana.





¿Despegar o aterrizar?


La disyuntiva no le importaba demasiado.
Había adoptado aquel lugar como su tierra, aunque no era tierra podía ser hogar ya que, como dijo Paul Young, allí dónde esté mi sombrero está mi hogar.  Y en el avión, evidentemente, cabe un sombrero.
Ya había fijado allí su hogar cuando leyó esas tesis, en base a Kavafis, que invitan a disfrutar el viaje, no tanto la meta, y las hizo suyas como modo de vida.
Desde entonces allí está, viviendo en un avión, conociendo el aire de muchas ciudades aunque sin adentrarse en ninguna porque no, no quiere abandonar su hogar.
Sabe que para algunos su presencia resulta molesta, pero ¿qué le va a hacer? Todos tenemos filias y fobias, aunque a ella realmente nadie le molesta, es más todo le interesa y trata de sacar de cada persona, de cada alimento, de cada objeto, algo positivo.

Pero, ¡hay gente tan desagradable! Acaban de intentar agredirla con una revista. Menos mal que tiene buenos reflejos y ha esquivado el golpe. Nunca entenderá que es lo que molesta a la gente de una mosca viajera.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Este jueves, asesinato en la cena de nochebuena


Esta semana tan festiva Carmen nos propone escribir sobre los sentimientos encontrados en Navidad. Al hilo de ello mi aporte es el siguiente.
Más relatos sobre esos otros sentimientos navideños en mezclando arte.



Las fiestas son para quienes tienen vida honorable, quienes vivimos al margen de la Ley no tenemos de eso.
Así que, ¿Qué mejor forma de celebrar la Navidad que trabajando? El sueldo me permitiría vivir bien durante un par de meses.
Entré en la casa sin problemas y me moví por ella entre unas veinte personas que bebían y hablaban sin reparar en mí. Encontré a mi víctima en medio de un grupo que le escuchaba. Como no me gusta interrumpir, le escuché mientras mis manos aferraban dentro de cada bolsillo las armas con las que acabaría con él.
¿Sabéis como se llaman los habitantes de Belén? Dijo.
El final estaba cerca, el del chiste y el de su vida.
¡Figuritas! – Concluyó y me entró un ataque de risa, en medio del cual mi víctima me tendió su mano preguntándome quien era yo. Cuando uno está confuso lo mejor es decir la verdad, así que le confesé que soy un inmigrante sin familia ni trabajo que se había colado en su casa para disfrutar de una cena en familia. Él me sujetó del brazo y me invitó a quedarme a cenar.
Ahí estaba, tan a gusto, comiendo y bebiendo al lado de la persona a la que debería haber matado, hasta que tuve que ir al cuarto de baño dónde, mientras orinaba, escuché, a mi espalda una voz femenina que me recriminó;
 No has cumplido tú trabajo.
Cuando pude volverme no había nadie. No había cumplido mi trabajo ni lo iba a hacer, por agradecimiento a mi anfitrión como porque un profesional actúa con el estómago vacío y yo ya no lo tenía.
Tenía que localizar a quien me había recriminado, sin duda quien pagaba el trabajo que no hice y observando a las asistentes deduje que era una mujer de unos cuarenta años largos como ese vestido que se ajustaba a su cuerpo tanto como mi vista a sus ojos mortalmente verdes y cuyo escote era tan amplio como su falsa sonrisa.
Luego sabría que era cuñada de mi anfitrión y que entre ellos había una pugna por controlar la empresa del padre de ella, en la que ambos eran directivos.
Cenamos, llenaron nuestras copas de cava y cantamos un brindis, tras el cual un ruido desentonó del de choque de cristales y el cuerpo de mi contratante cayó sobre la mesa en lo que pareció un desmayo hasta que su melena rubia se tiñó de rojo sangre.
El anfitrión me guiñó un ojo.
La policía inculpó al exmarido de la mujer de los ojos verdes por ese crimen que resultó perfecto.

Porque ahora el anfitrión dirige la empresa, en la que me ha ofrecido un puesto en el departamento de seguridad, aunque antes de incorporarme tengo que hacer un cursillo que imparte el asesino de la cena de nochebuena.

martes, 27 de diciembre de 2016

Semanas 51 y 52 de las 52 de 2016.




Y después de leer lo que publica Sindel esta semana en su blog y de ver el vídeo uno queda tocado.

Creo que, dejando a un lado otras cosas que me gustaría contar, hoy toca decir que NO SE OLVIDA que han sido tres años leyendo a unas personas ya conocidas, aunque fuera virtualmente y a otras conocidas en ese juego de contar palabras, personas unas y otras a las que leyendo sus versiones sobre el tema de cada semana, o sus comentarios a las realizadas en este blog, han ganado un espacio en mi corazón.

Una niebla de tristeza parece nublar este grupo de contadores de semanas, pero pronto esa niebla se disipará y NOS VOLVEMOS A VER, nos seguiremos leyendo quienes hemos estado en contacto durante estos últimos años contando semana a semana, porque por aquí seguiremos, publicando cada cual nuestras cosillas.


Un abrazo muy cariñoso para quienes hemos estado compartiendo este tiempo. 


sábado, 24 de diciembre de 2016

Cierre de la convocatoria






La fiesta del jueves 22 de diciembre ha sido extraña. No la fiesta en sí, hubo música, antigua, podemos decir, pero es que la anfitriona tampoco es joven, hubo sabrosos canapés y líquidos procedentes de las mejores destilerías del planeta.
Lo extraño fue el grupo de invitados, pues casi una mitad estaban deseando escuchar eso de luces… cámara…. ¡acción! La otra mitad estaba más acostumbrada a hallarse en el círculo de lucha del sumo.  Cuerpos muy trabajados, unos para cumplir los cánones de belleza, otros para una lucha honorable y milenaria.
Organiza la fiesta en su mansión la vieja Dzazá, que agota su vaso de whisky con tanto estilo como agotó su vida, deseosa de apurar un trago más de su vida entre gente con glamour.
Ahora mira con poco disimulo a ese viejo actor que sobrevive participando en humillantes realitys, que charla con Sakaoko, un joven luchador de sumo con quien tiene tanto y tan poco que hablar. A éste lo saluda Takeru Ata, quien le venció en un combate decisivo para éste, pues el premio del triunfo le permitió pagar la operación a vida o muerte que necesitaba su madre.
Mira a Takeru sin atreverse a saludarle Mónica Santiago, pues le reconoce de verle por la televisión. Ella charla con Kim y con la actriz promocionada por Gemma García, las tres que acaparan las portadas de las revistas especializadas. Gema García y Kaomi hablan y ésta última toma una fotografía de las tres juntas que envía por wassap a Gats, pidiéndole que deje de rememorar a su musa y escriba un guión como los de antes con esas tres actrices.
A Kaomi se acerca María, con la intención de pedirle un autógrafo, es su modelo y Kaomi le pregunta por el chico que va con ella. Es un veterano actor que charla con el luchador cinéfilo de Neogéminis, quien está disfrutando de esta fiesta en la que puede ver y hablar con las estrellas de su deporte y de su afición. La veterana actriz que llegó con él charla con esa otra que nos contó Montserrat, aunque ésta no deja de compararse con las demás mujeres de la fiesta.
Todo ello es observado minuciosamente por el joven autor del videojuego Bes, quien además de probar los diferentes canapés toma notas mentalmente para acercar a los personajes de su videojuego a los reales y, cerca de él, una agente inmobiliaria feliz por su último negocio, brinda con su hermano.
Y ahora, con la fiesta concluida muchos de los asistentes se desplazarán a una aldea cercana para celebrar la tradicional fiesta de Navidad, debe ser impagable ver a tantos actores y actrices en declive y a tantos luchadores y luchadoras de sumo cantar:
 Tió, tió… caga un mon d’avellanes i pinyols i mel també
si no cagues tio, et donare un cop de bastó Tió, tió, tió….
Y ahora la antorcha juevera, engalanada de Navidad, pasa a manos de Carmen Andújar, que nos formulará la siguiente propuesta en su blog MEZCLANDO ARTE, el espectáculo debe continuar.

Y, por supuesto, os deseo MUY FELICES FIESTAS.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Convocatoria literaria, este jueves un relato con tres elementos.




Una nueva tarjeta que une a muchos de los que nos reunimos virtualmente a través de los blogs.
Buen trabajo que debemos a Mónica.


Y justamente de Mónica recibo la antorcha juevera y os propongo que escribáis un relato con total libertad, pero (claro que hay un pero), deben aparecer tres elementos:
1)      Una actriz en decadencia. Nadie la llama porque con la edad ha perdido su belleza y no ha sabido reciclarse como actriz madura.
2)      Un luchador de sumo que se prepara para el combate de su vida.
3)      Una piscina en el atardecer.
Hasta aquí los condicionantes, los tres elementos tienen que aparecer, no es necesario que protagonicen el relato.
Pero bueno, un momento…
Releyendo la propuesta creo que resulta sexista, así que dejaré la posibilidad de darle un giro: quien quiera cambiar el género de los elementos puede hacerlo, es decir, puede ser un actor que al perder su juventud no se ha sabido reciclar como actor maduro y puede ser una luchadora de sumo.
Así que, finalmente, un actor o actriz en decadencia, un  luchador o luchadora de sumo y una piscina al atardecer deben aparecer en los relatos de este jueves.
¿Vale?
Pues a ello.
Hala, quedo esperando con ansia los enlaces que nos lleven a leer como habéis jugado con estos tres elementos.

Y si alguien duda si hay luchadoras de sumo confirmo que las hay, aquí os presento a una, llamada Ekaterina Keyb.


martes, 13 de diciembre de 2016

Semanas 49 y 50 de 52: Distancia y silencio



Esta semana es el sonido del silencio lo que nos inspira. La pasada fue la distancia y aquí están ambas semanas unidas, con cuatro de las cinco palabras solidarias de esta semana (la quinta, feldenkrais, la empleé allí con calzador, así que aquí me la salto).
Otros relatos sobre el sonido del silencio en este enlace de las Palabras dde Sindel y sobre la distancia en éste.



La distancia separa menos que el silencio.
La distancia es cognoscible, pero el silencio es confusión. Podemos superar la distancia corriendo, aunque tenga que ser una maratón, pero no lo lograremos superar tan fácilmente el silencio, que crea la barrera de la incertidumbre, que si fuera de obra calcularíamos como derribar o como superar, pero no es así. Es de una sustancia inmaterial o, si fuese material sería gelatinosa, donde el esfuerzo por avanzar nos sumergiría más en ella, igual que si tratáramos de escapar de arenas movedizas.

Definitivamente prefiero luchar contra un rival mensurable, como la distancia, que contra un rival tan difuso como es el silencio.

Y para acabar vuelvo a colgar un vídeo de una de mis canciones favoritas que habla sobre el silencio, ésta de Círculo Vicioso que ya acompañó otra semana de otro año, pero es que me gusta mucho.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

La cerillera de la esquina de Bravo Murillo con Cea Bermúdez







Para este jueves nos propone Inma contar un cuento actualizado. Los resultados se pueden leer aquí.

Con recuerdos de infancia y adolescencia os cuento este sobre


LA CERILLERA DE LA ESQUINA DE BRAVO MURILLO CON CEA BERMÚDEZ
La que retrató Andersen era invisible a los ojos de los transeúntes, la que os traigo casi, era como un elemento del mobiliario urbano en el cruce de las calles Cea Bermúdez y Bravo Murillo, en la esquina que da al Parque Móvil.  Esa esquina hace chaflán y parte de ese espacio era el que ocupaba con su puesto de venta de cerillas y también de tabaco, en paquete o por cigarrillo y todo tipo de caramelos y chucherías.
La danesa era joven y obtenía un consuelo imaginario encendiendo sus cerillas, la madrileña era vieja y la realidad se había ocupado de eliminar todo lo que alguna vez le había ilusionado.
Yo era niño y la veía siempre allí, dispuesta a vender lo que fuera que le dejara un margen de ganancia, aguantando el viento frío que llega directo desde la sierra por Cea Bermúdez o ese sol inclemente que cae el medio año en que no hace frío en esta ciudad de dos estaciones.
El hecho de que estuviera allí siempre significa que debía instalar su puesto, de un largo de unos dos metros, bien temprano y recogerlo bien entrada la noche. Para ella el fin de semana debía suponer simplemente u aumento de ventas, tal vez incluso una jornada laboral más larga.
Eso ocurría cuando incluso en España era inimaginable que una niña como la del cuento vendiera cerillas por las calles y lo cuento ahora que es inimaginable que eso ocurra, pero hace treinta y tantos años era así.
Alguna vez le compré algo, caramelos de menta casi siempre. Allí fue donde Álvaro compró dos cigarrillos, uno para él y  otro que fue el primero que yo fumé.
Pensar en la vida de esa mujer que siempre estaba tras ese puesto de 2x1 metros, tratando de vender cualquier producto que le dejara algún céntimo de peseta de margen de beneficio contra vientos serranos o bajo soles inclementes, ante niños traviesos y padres impresentables ocupando un chaflán absurdo entre calles a veces transitadas, a veces desiertas mientras le quedara un hálito de vida es complicado.
Seguramente tuvo un futuro prometedor, seguramente llegó a hacerlo realidad y seguramente una absurda guerra arrasara su presente y su futuro y se encontrara sin nada. Solo la suerte de obtener permiso para instalar un puesto en aquel chaflán

Que probablemente en su escaso tiempo de descanso pondría la televisión donde las noticias hablarían de planes de desarrollo y milagro económico español que ella no escucharía porque se habría quedado dormida en un gastado sofá de skay de segunda mano.

martes, 29 de noviembre de 2016

Semanas 47 y 48 de 52: Celos y nostalgia




Aprovechando lo bien que cuadran esta semana y la anterior y poniéndome al día en las tres de retraso que llevo en cinco palabras solidarias, os dejo mi texto:


Ella, desnuda, jugueteaba contemplando su silueta hasta que él interfirió encendiendo luces que dieron un mordisco en aquella bella sombra. Ella apenas se quejó con un susurro y él, en medio de una tormenta de reproches, la exigió que se pusiera un vestido.

Ella le hizo caso, aunque viéndole como a un simio subido en una rama y, apretando la dentadura, sacrificó la libertad de su cuerpo bajo esa cerradura que él exigía, pero sabiendo, anhelando, lanzarse a la aventura que la condujera definitivamente a otra orilla, en que las parejas no coartaran la libertad de cuerpos como el suyo.

Él dice que se apagó su estrella aquel atardecer en que el cielo se tiño de rojo. Dirá que su alma se quebró cuando contempló como su dulce amada navegaba alejándose de él, rumbo a la otra orilla.



Desde entonces su nostálgico desconsuelo es su recurrente tema de conversación, especialmente amargo cuando, como ahora, se aproxima la Navidad.



Más sobre nostalgia en este enlace..
Y sobre celos en éste.
La foto la tomé en pasado viernes lluvioso en Aranjuez.