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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 19 de mayo de 2017

Este jueves marinero: ¡Qué viene, qué viene!

Esta semana el tema propuesto es nuestra relación con el mar. Los relatos se pueden encontrar en el blog de Encarni :Brisa de Venus.



De niños nos preguntamos porque hay esas filas de conchitas en las playas. De adultos dejamos de hacernos la pregunta, solo evitamos pisarlas cuando entramos o salimos del mar.
La pregunta vuelve, como la marea, cuando uno tiene hijos que nos la hacen. Entonces contestamos tratando de dar una respuesta contundente y (sobre todo) que no genere nuevas preguntas que nos abstraigan de nuestro atención, (la mujer del bikini rojo de de dos sombrillas más allá).
Pero para escribir hay que ser niño (y viejo y troglodita y astronauta, hay que ver el mundo de todas las maneras), así que hago de nuevo esa pregunta ¿Qué hacen esas filas de conchitas en la playa?
Si fuera escritor de terror hablaría de un cementerio de almejas, un lugar maldito. Las almejas, cuando sienten que su vida llega a su fin viajan hacia la costa porque, igual que los de tierra adentro anhelamos el mar, a ellas les emociona ver la tierra.
(NOTA 1, hay un que inventarse algo para explicar cómo viajan las almejas. NOTA 2, hay que descubrir/inventar algo que provoque un miedo atávico de los humanos hacia las almejas).
Bien, esa idea no me funciona, así que mirando en el móvil descubro una oferta para descargar una app que permite conocer el estado de ánimo de las almejas.

Es cara, pero dado en Barcelona hay que leer un relato sobre el mar y que no tengo otras ideas, la compro. Aparece una barra gris que va verdeando de izquierda a derecha y cuando llega a su fin y se pulsa ACEPTAR, ocurre algo sorprendente.
Escucho vocecillas que gritan ¡Qué viene, qué viene! hasta que llega una ola, revuelca a todas las conchitas y se marcha., Entonces hay risillas y algún quejido
No sé el tiempo que pasé así, como tonto, escuchando en el teléfono la sucesión de los mismos hechos y mirando como las olas venían y se iban hasta que, viendo que la marea subía al punto de llegar hasta donde estaba sentado, como soy oviedista, me marché antes de tener el culu moyáu[1].
Debería eliminar esa app porque mi teléfono está prácticamente lleno, pero cuando pueda volver al mar quiero volver a ponerla en marcha y probar si puedo comunicarme con ellas, y hacer que me cuenten sus historias bajo el mar.




[1] El archienemigo del Real Oviedo es el Gijón, a quienes se conoce como los de culo mojado, por aquello de ser de costa. Mi referencia es una broma, también soy simpatizante del Sporting de Gijón.

viernes, 12 de mayo de 2017

Análisis jurídico de los relatos sobre contratos.



Esta semana Nieves (aquí) nos propone escribir sobre contratos, algo que forma parte de mi trabajo, así que he decidido participar analizando cada relato con un análisis sobre los aspectos básicos de un contrato: partes, objeto y consentimiento. Ello con un toque pretendidamente desenfadado que confío no moleste a nadie.

Versos en el mercadillo de los jueves (Juan): Lo que retrata es un contrato perfecto, aquí interesa más estudiar por qué la policía impide tal comercio. Eso en el mercadillo del Ayuntamiento en que trabajo no ocurriría
El contrato (Montserrat). Contrapone esos contratos perfectos, sin firmas, frente a esos que se plasman con todas las formalidades pero en los que el consentimiento tiene razones ocultas, turbias.
Este jueves: Contrato (Leonor). Un caso complejo. Uno de los contratantes no está seguro sobre la voluntad de la otra de cumplir lo pactado. Desde la frialdad jurídica resultan meras impresiones que no tienen valor para denunciar un incumplimiento.
El pacto (Carmen). Si Montserrat defendía el apretón de manos, Carmen defiende la mirada a los ojos como medio de dar el consentimiento y, efectivamente parece más válida. Claro que un apretón de manos comme-il-faut conlleva mirada a los ojos…
Firmar el contrato (Verónica), (Que me hizo buscar en el DRAE lo que significa sinalagmático). Vemos (en la imagen) el consentimiento y las partes, pero queda sin definir el objeto. En un plano literario lo podemos imaginar, pero jurídicamente sería necesario haberlo definido.
Contrato de palabra (Inma-Molí del Canyer). Muy interesante. Alguno de los contratantes no pretende cumplir su prestación, pero las circunstancias actuaron como fuerza compulsiva para hacer que se cumpliera.
Juramento inquebrantable (Campirela). Aquí encontramos un contrato que se resuelve a petición de una de las partes, pero lo interesante y curioso es que  eso rompe también un pacto de corte sentimental con otra persona que había suscrito un contrato igual al que se resuelve.
Contrato exquisito (Fabián). Este relato está contado en exclusiva por uno de los contratantes, luego es una visión subjetiva. Además, el objeto es secreto. Total, que confiamos que se respete lo pactado, porque si no, con los datos que tenemos no se podría exigir su cumplimiento.
El contrato-Anhelo (Yessy). El contrato fue firmado  ratificado sin firmas ni apretones, con tres guiños seguidos (me encanta, podríamos exportarlo al mundo actual, sería más ecológico que firmar sobre papel), pero una suscribiente tiene reservas mentales sobre cumplir su prestación. Podemos defenderla dado que aceptó en estado de necesidad.
A veces se cambia de opinión (Tracy). Una larga negociación que no termina de firmarse y otra que apenas sugerida se concreta. Y, por si se dudara, ese contrato express se está cumpliendo a la perfección..
De contratos y afines (Mónica-Neo). Establece una distinción que no se estudia por  parte de los expertos, contratos sobre cosas trascendentes y  transacciones de intercambio de bienes y compromisos. Y es muy importante.
Concertados (María). Como en el caso de Fabián, solo conocemos la visión de una parte. Además nos cuenta la negociación, aunque parece más que probable que la otra parte va a aceptar.
Contratos (San). Un caso de verdadera justicia, asumiendo una heredera la obligación asumida por su abuelo, uno de esos hombres de palabra.
El contrato (Demiurgo). Aquí comenzamos con un contrato que, una vez más, sería nulo porue se firma bajo coacciones. Es posible que los tribunales no lo vean así, dado que la coacción procede de megacorporaciones. Por eso es realmente necesaria la fuga del personaje hacia un lugar donde no exista la posibilidad de estradición.

jueves, 4 de mayo de 2017

Un relato en escenarios ofrecidos por Roxana.


Debajo de las nubes, su mirada estaba perdida en el horizonte.

A su mente llegaba la historia de Linda. Llegaba, no sabía de dónde.
Todos decían que le llegaba a través de su imaginación, pero él pensaba que esas historias estaban flotando como cintas en el viento y que solo había que recoger y saber interpretar
No importa tanto la manera en que llegó como la propia historia de Linda, la muñeca que vive en un pueblo aislado pero feliz, en el que la vida discurre sin conflictos pues no existen las ambiciones, de modo que todos disfrutan en armonía de la abundancia de recursos que les ofrece la naturaleza, a la cual cuidan con mimo sabiendo que es su casa.

Viendo a Linda en la fotografía anterior comprobamos que hace honor a su nombre. Es una muñeca alegre y optimista y, sobre todo, muy curiosa, llena de ganas de conocer y explorar el entorno en que vive.
Una linda muñeca de porcelana a la cual su curiosidad la llevó a salir de su idílico entorno para conocer otros mundos, que sabía no eran felices, tratando de ayudarles llevándoles la filosofía de vida de su pueblo.
Sin embargo su aventura duró poco, su energía positiva fue objeto de burlas y de alguna agresión que la dejó maltrecha.

Linda pudo ser reconstruída, aunque se notan las cicatrices allí donde los fragmentos de su cuerpecito debieron ser unidos con pegamento. Incluso tiene algún agujero debido a que algún trocito nunca fue encontrado.
Cuando Linda notó que su historia salía de sí misma como una cinta y se la llevaba el viento, gritó que no quería que la moraleja fuera quedarse en su tierra, quería que constara que lo suyo fue un accidente, pero quie seguía ansiando conocer y mejorar el mundo.
Hoy, el hombre de la montaña guarda esta historia para que pueda llegar a otros, servir de aprendizaje o de reflexión o, sencillamente, que la historia de Linda no se pierda si los vientos erosionan la cinta que la contiene hasta hacerla incomprensible.
Por eso la escribe, sabiendo que el libro que la contiene quedará guardado con el celo de una rigurosa bibliotecaria en la estantería adecuada para que cualquiera que por allí se asome la pueda conocer.




Otros relatos basados en los escenarios propuestos por Roxana en este enlace.

miércoles, 19 de abril de 2017

Un relato que finaliza en el día de hoy: Por un puñado de euros (western castizo).

Resultado de imagen de western en telemadrid

Hace dos años escribí un cuento basado en la realidad madrileña y en la profusión de películas malas de vaqueros que emite Telemadrid. Aquel cuento, basado en hechos reales, tenía un final abierto y justamente hoy parece haber llegado el final de esa historia, lo cual me obliga a publicarlo.

Dado que los personajes reales están transformados en personajes de películas del oeste no publicaré el "reparto", pero si alguien lo quiere, se lo puedo mandar por correo con las explicaciones sobre quien es quien y por qué.
En el relato faltan algunos personajes dignos de participar en ella, como Thomas from Parla o Raymond Spin (ambos malos malísimos).

Hay que explicar que este relato lo escribí bajo la consigna Hay épocas en las que apetece matar gente, frase de un relato de mi amigo Max Estrella y que es excesivamente largo para lo que se ha impuesto para los relatos de los jueves, así que no tenéis obligación de leerlo.

POR UN PUÑADO DE EUROS (WESTERN CASTIZO)


Hay épocas en las que apetece matar gente. Yo estoy en una de ellas desde que, yendo al trabajo, la radio de mi coche narraba una historia que, en ese momento hiperrealista del día que es la madrugada, interpreté bajo la influencia de la película del oeste que había visto la tarde anterior en Telemadrid.
Comenzaba doce años atrás, en el acto en que se iba a entregar la estrella de sheriff a Ralphie, un tipo soso que contaba con el apoyo la mayoría de los habitantes de esa comunidad, que no llegó a consumarse, pues cuando le iban a poner la estrella que le conferiría el poder, uno de los hombres de confianza de Ralphie escapó en medio de la ceremonia, cabalgando a toda velocidad con destino sur, llevando consigo el distintivo de un rango al que Ralphie nunca accedería.
La dueña del saloon, Mrs Hope, contempló la escena desde el ventanal de su habitación y, riendo maléficamente, supo que era el momento de dar el siguiente paso en su estrategia: presentarse ante el consejo ciudadano para, con su característica vehemencia, exigir, como propietaria del establecimiento más próspero y honorable de toda la comunidad, que se garantizara el imperio de la ley.
Así lo hizo y dado que cada uno de los ciudadanos notables de la comunidad había protagonizado algún suceso en el saloon que preferían no saliera a la luz, dejaron en su mano la elección.
Ella tenía muy claro el perfil del nuevo sheriff, alguien que estaría a su lado, pero siempre a sus órdenes. Juntos serían dos, pero en contra de las reglas aritméticas, solo sumarían uno, ella, pues el sheriff, a su lado, tendría valor de cero.
No se decidía entre dos candidatos: el norteño y moderado Atticus[1] Gonsales y el sureño y visceral Frankie Granados, por lo que decidió que ambos compartieran la estrella. Pero ellos nunca sumaron dos, eran uno contra uno.
Cuando Mrs. Hope comprendió que la comunidad era demasiado pequeña para aquellos dos, tomó partido eligiendo a Atticus.
Despechado, Frankie se dedicó, ya abiertamente, al pillaje, liderando una banda de forajidos que sembró el terror por toda la comunidad y territorios limítrofes hasta que el coronel Velasco y sus casacas verdes lo abatieron.
Atticus, con la estrella en el pecho, aplicó la justicia con su criterio. Fue ese el tiempo en que los terratenientes se adueñaron de las reses de los pequeños ganaderos, cuando el médico estuvo obligado a prescribir medicamentos según el criterio de la boticaria, cuando se veía como el banquero gastaba obscenamente en el saloon el dinero que le confiaban los pequeños ahorradores.
El coronel Velasco quiso que las leyes estatales se aplicaran también en aquella comunidad, pero topó con el gobierno federal que le frenó hasta que no pudo más, pues había evidencias de una estrecha y extraña relación comercial de Atticus con el jefe de los indios, Cerezo Rojiblanco.
Atticus tuvo conocimiento de ello y se negó a entregar la estrella, atrincherándose en su despacho junto a sus secuaces, para resistir la inminente llegada de los casacas verdes que pretenderían detenerles.
Entre tanto, la dueña del saloon volvió de un viaje en el que había ido a buscar personas de talento para su negocio y bajó de la diligencia de la Wells Fargo & Co, advirtiendo estar dispuesta a ser ella misma quien impusiera el orden en la comunidad. Pero cuando llegó al salón, encontró que la encargada había puesto en práctica nuevos métodos de gestión, al considerar anticuados los de la vieja Mrs. Hope. La mirada que ambas se cruzaron evidenció que las ideas de ambas nunca sumarían.
No sé cómo termina la historia, porque llegué a mi destino, apagué el motor del coche y calló la radio. Creo que Atticus sigue atrincherado para intentar repeler el ataque del coronel Velasco y sus casacas verdes y que Mrs. Hope y su oponente negocian hipócritamente un acuerdo para repartirse el negocio, aunque parece claro que no fructificará y terminarán batiéndose en un duelo al amanecer.
Y lo malo es que esto no ocurre en el lejano oeste, sino en la mismísima Puerta del Sol.
Por eso hay épocas en las que apetece matar gente.



[1] Nota exigida por mi mujer: Nada que ver con Atticus Fynch, de Matar a un ruiseñor.

Calendario de relatos

Imagen relacionada






Ah, compañeros, sois imprevisibles, por eso no dejáis de admirarme. El caso es que mi plan era colocar todos los relatos por orden de la fecha en que se desarrollaran, pero nada más empezar a leer me he dado cuenta que mi plan es imposible.
Así que ahí van los enlaces con los relatos escritos bajo la inspiración de una fecha, por orden cronológico, no de la fecha a la que se hace referencia, sino al de publicación de cada uno de ellos:

01.- Leonor, una fecha esperada con ilusión.

02.- Vivian, 20 de abril de diferentes años.
03.- Carmen, 1 de marzo de 2010
04.- Gustavo-Juliano, 20 de mayo de 1959
05.- Campirela, 22 de junio
06.- Yessy, Siglo XIII EC
07.- Fabián, El día que los presentaron.
08.- Montserrat, ecuador de la primavera.
09.- Yo, hasta el 19 de abril de 2017.
10.- Alfredo, 20 de abril
11.- Mirella-Diva de Noche, 19 de abril de 2017.
12.- María Liberona, varias fechas.
13.- Mónica-Neogéminis, 31 de diciembre de 2599
14.- María Perlada, 27 de abril... ¿O 20?
15.- Rosa Desastre, abril.
16.- Ame, plazo.
17.- Mamaceci, 20 de abril o cualquier otro, la rutina.
18.- Tracy, cualquier día, todos.
19.- Pepe, 22 de enero de 1970.
20.- Nieves-Matices, 20 de abril, no se sabe de qué año.
21.- El demiurgo de Hurlingham, 19 de abril, día de la autonomía de las personas virtuales.
22.- Verónica, el día del juicio.
23.- Roxana, el día que nació Valentino.

sábado, 15 de abril de 2017

Convocatoria literaria: Este jueves un relato con fecha.

Pedí a oí convocar un jueves de final de abril porque es una época del año que me gusta. Será porque en estos días es mi  cumpleaños y el de mi hijo, será porque en este tiempo la climatología es imprevisible.
El caso es que al ver que me tocaba el jueves 20 de abril, como fan de los Celtas Cortos, no pude evitar pensar en la canción de ese título. Como esa canción ya me harta, os pongo el vídeo de otra del grupo que me gusta más.




Y en consonancia con ello, pido que los relatos de esta semana estén basados en una fecha. En la canción es la fecha en la que se escribe una carta, lo cual es una opción,  pero valdrá cualquier relato en el que tenga importancia alguna fecha concreta.
Y nada más, os dejo esta convocatoria para que continúe el show de los jueves.

viernes, 7 de abril de 2017

Amores de infancia


Esta semana los relatos del jueves se encuentran enlazados en el blog Molí del Canyer, desde el cual Inma nos pide que hablemos sobre amores de infancia.
Aquí están mis recuerdos:


Como primera toma me quedo con aquella en la que compartimos cama en una siesta. Nuestros padres (ahora lo imagino, entonces ni me fijé, como seguramente tú tampoco) nos mandaron a la cama después de una comida en la que debía haber corrido el vino y querrían una sobremesa sin que estorbásemos. Seguramente terminaron echándose la siesta, pero ellos durmiendo, no como nosotros.
Si esto lo lee alguien pensará algo que no ocurrió, porque a nuestros ocho o nueve años compartir cama era eso, estar juntos e imaginar. Me acuerdo que te veías como una princesa de cuento árabe y yo como un explorador en la selva y al final nuestros caminos se encontraban y el explorador rescataba a la princesa y terminaba con un beso, pero en aquel entonces los besos eran en la mejilla.
La siguiente toma sería en la playa, tú ya eras adolescente y yo casi. Me parecías muy mayor, inalcanzable para mí, ya usabas la parte de arriba del bikini y llegaste a ser más alta que yo. Realmente me sentía una oruga que admiraba a esa mariposa que eras tú. Recuerdo especialmente aquella vez que te caíste de un ciclomotor (tú ibas en ciclomotor, con tus amigos, yo en bici, solo). Recuerdo que llegaste llorando, yo me alarmé, fui a consolarte y cuando me enseñaste tu muslo herido probablemente la primera vez en que me sentí verdaderamente atraído por un muslo femenino. Y la primera vez en que tuve que hablar de tu herida, cuando esa era la zona que menos me interesaba.
Ahora haremos un flash-back y llegaremos a cuando éramos más pequeños y nuestros mayores decían que éramos novios. Tú lo asumías, siempre lo asumiste hasta justo el momento de la toma anterior, hasta que te hiciste mujer. Yo en cambio lo consideraba absurdo ¿para qué quería una novia? Ya estaba bien, éramos amigos. Bueno, a ti no te lo decí porque no quería romper tu ilusión. Creo que me faltaba entender algo, eso que comprendí cuando tu frágil cuerpecito de niña pasó a ser un atractivo cuerpo de mujer.
La última toma debe ser en un aeropuerto. Allí solíamos coincidir para recibir o despedir amigos de nuestras familias y seguíamos buscándonos, juntándonos y hablando para mantenernos al corriente de cómo evolucionaban nuestras vidas. Y llegó el momento en que dejamos de vernos. Los dos nos marchamos de Madrid.
No fuiste princesa, tu vida te mantuvo en los aeropuertos.
Yo tampoco exploré África, la vida me llevó a transitar por carreteras secundarias.


miércoles, 29 de marzo de 2017

Me falta...


33


Este jueves los relatos se encuentran en el blog de Gus y la propuesta que los agrupa es me sobre mucho mes al final del sueldo.

Escribiendo lo que escribo esta semana he tenido muy presente esta canción de mi querido Leonard Cohen, que os dejo por si alguien quiere amenizar con música la lectura.




Me sobra mucho mes al final del sueldo
y me falta mucha paciencia para soportar tanto semianalfabeto petulante
Me sobra mucho sueño después del despertador
y me falta mucho tiempo para realizar mis sueños,
(también dinero, aunque mis sueños son bastante baratos)
Me sobran mucha palabrería más allá de mi atención
y me falta escuchar palabras que tengan significado
Me sobran mucha promesa al final de mi credulidad
y me faltan compromisos que alimenten mi ilusión



Y como nunca sobra el amor, enlazando con el tema musical, 
quisiera llegar bailando hasta el final del amor.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Círculos viciosos y un poco sobre el síndrome de Down




Esta semana sé que fuerzo un poco la convocatoria de Maribel para llevarla al terreno que me interesa, pero toca, porque ayer fue el día internacional del Síndrome de Down y porque en estos días el asunto me ha ocupado mucho, más de lo que ya de por sí ocupa ser padre de Jaime.

Y me extenderé algo más de lo que se permite, aún así creo que he resumido demasiado. 

Otros relatos sobre círculos viciosos en Soliluna


Cuando conseguí decir que mi hermano era un cabrón, me sentí realmente libre. Esta frase, fuera de contexto puede perturbar. Si la contextualizamos, se refiere a una persona con síndrome de down y entonces escandalizará.
A mí me parece genial.
El escritor Marcos Chicot divulga la tesis que atribuye la discapacidad de las personas Down a sus problemas de comunicación verbal. Algo semejante a lo que ha ocurrido con los sordos, no se ha podido mantener una relación normal con ellos y se les ha catalogado como pobrecitos discapacitados.
Problemas de comunicación los relegan, la relegación los distancia más aún de la “normalidad”. Un círculo vicioso
La semana pasada descubrí a Giacomo Mazzariol, hermano de Giovanni, un chico con síndrome de down, sobre quien ha escrito un libro llamado Mi hermano persigue dinosaurios, en el que aparece de la frase que inicia este relato.
Planeé contrarregalar ese libro a mis hijas en el día del padre, pero el contraespionaje funcionó mejor y me lo regalaron ellas, junto con unas entradas para ver la magnífica representación de El rey león de Madrid. Recibí el libro el domingo y el lunes, tras comidas con familiares y amigos, disfrutar del musical, había terminado de leerlo.
Sobre su hermano, sus conductas. Por ejemplo,  parafraseando a Nietzsche dice Giovanni es un baile. Lo difícil es oír su misma música. O su vida es como una instantánea. Gio hace una foto, se mete en ella y la vive, luego enseguida otra. Porque Gio, como Jaime. a veces se centra en algo que nos parece una tontería, que creemos debería dejar de hacer porque con ello se pierde algo que nos parece más atractivo, pero él permanece inmerso en esa “fotografía”.
Explica como una persona cambia teniendo alguien con síndrome de Down a su lado Sin duda, insultando no se convence a la gente de que no insulte sino se les convence …como Gio había cambiado en mí con su presencia afectuosa y constante, con su frescura, con su mirada maravillada.
Además Giacomo, que en enero cumplió veinte años, recuerda su adolescencia en la que quiso ocultar que tenía un hermano como Gio y ello lo hace con un retrato maravilloso de lo que es ese periodo cargado de vergüenzas, conductas incomprensibles, sentimientos de culpa, querer y no hacer… como también le ocurre a Simba en su historia y como yo mismo viví en aquellos años. Él dice que la superó cuando Acciones e intenciones coincidían por primera vez. Era yo mismo.
En definitiva, un libro, insisto, delicioso, que afronta el síndrome de Down desde la convivencia diaria, viviendo momentos cargados de ternura, desesperación, amor, pena, desesperación, admiración y tantos otros sentimientos, porque ellos son capaces de dar una tremenda intensidad a cualquier momento.

Tal vez su integración avance a medida que se vaya rompiendo esa barrera de la comunicación de la que habla Chicot, pero entretanto no les ayudaremos tratándolos como a pobrecitos discapacitados, sí, en cambio, atreviéndonos a decir que son unos cabrones cuando lo son. Y, creedme, muchas veces lo son.


Para cierre, una foto de mi cabroncete favorito 


y un enlace a un precioso vídeo de los hermanos Giacomo y Giovanni Mazzariol



viernes, 17 de marzo de 2017

Un rápido testamento.









Este jueves nos pide Pikxi que relatemos alguna circunstancia de nuestra propia muerte. Después de no quedar satisfecho narrando mi muerte ideal, en un accidente aéreo llegando a una isla del Pcífico Sur, he decidido hacer testamento. Así, de buenas a primeras, sin hacer inventario, pero creo que básicamente está bien.

Los demás relatos sobre la muerte de cada uno de los participantes se pueden encontrar en este enlace con el blog la guarida de las locuras



Sí, es momento de pensar en el testamento, por edad, malos hábitos, por tantos kilómetros sobre malas carreteras, pero ese testamento estaría referido a objetos, que ni son tantos ni interesan aquí.
Estaría también el testamento vital. Ahí, lo que quieran, si alguno de mis órganos sirve para algo, sin duda, que haga su servicio, sean mis ojos astígmatas, mi corazón gastado, mis neuronas patinadoras…
Creo que este lugar es más adecuado para realizar otro testamento, el inmaterial.
Y en él, me gustaría dejar un buen recuerdo a quienes he conocido. Sé que es imposible, al menos me gustaría que nadie se sienta dañado por mí.
Entre mis más allegados, me gustaría dejarles mis sueños y sobre todo mis principios. No son los más apreciados en el mundo que representan triunfadores tipo Donald Trump y seguramente serían motivo de mofa para sus seguidores, pero son los que he mantenido durante todo el tiempo que llevo en este planeta los mantengo.
Principios como la justicia, la solidaridad y el respeto a todos y cada uno (aunque estos últimos sean simplemente vertientes de la justicia), la sinceridad, la persecución de la verdad y del conocimiento, la prevalencia de la persona sobre los intereses.
Sueños como el afán de conocer el mundo, descubrir su belleza, los grandes logros de la humanidad y las maravillas de la naturaleza, disfrutar de lo que no se aprecia en una primera mirada, porque lo maravilloso está en tanto en lo evidente como en lo impercetible si se sabe mirar.

Eso sería lo que me gustaría dejar, en ese sentido me gustaría que girase el mundo.